El Papa dijo que el Holocausto "no pude ser minimizado".
El Papa Benedicto XVI anunció su intención de viajar a Israel y condenó cualquier negación del Holocausto o minimización del exterminio judío por la Alemania nazi, durante el primer encuentro con líderes judíos desde la disputa surgida en torno a la rehabilitación de un obispo negacionista.
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"Es incuestionable que cualquier negación o minimización de este terrible crimen es intolerable y totalmente inaceptable", dijo Benedicto durante un acto que congregó en el Vaticano a unos 60 representantes de las organizaciones judías más relevantes de Estados Unidos.
"Ese terrible capítulo de nuestra historia no puede caer en el olvido", consideró el Papa, tras desatar la polémica durante las semanas pasadas por la rehabilitación parcial por parte del Vaticano del negacionista del Holocausto Richard Williamson.
"El odio y el desprecio por los hombres, las mujeres y los niños que puso en evidencia el Holocausto fueron un crimen contra Dios y la humanidad", manifestó.
Con el anuncio de Benedicto, ya es oficial su viaje a Tierra Santa. Las últimas informaciones habían señalado que tendría lugar probablemente en mayo. "Esta tierra es sagrada tanto para cristianos como para judíos, pues allí encontramos las raíces de nuestras creencias", dijo el pontífice.
Los representantes de los judíos estadounidenses, encabezados por el rabino Arthur Schneier, saludaron los planes de viaje del Papa.
"Gracias por comprender nuestro dolor y angustia, y por expresar firmemente 'solidaridad incuestionable' con el pueblo judío y condenar la negación del Holocausto", dijo Schneier en su discurso de agradecimiento.
Schneier invitó en abril de 2008 a su sinagoga de Nueva York, un evento que ambos recordaron con cariño. Además, Schneier se refirió a los esfuerzos de Benedicto y su predecesor Juan Pablo II para construir lazos fuertes entre católicos y judíos.
En un comunicado, el presidente del Yad Vashem, Avner Shalev, dijo estar seguro de que cuando el Papa visite Israel y el centro de memoria del Holocausto "fortalecerá este mensaje importante y claro sobre la importancia del recuerdo del Holocausto".
La Iglesia católica, según las palabras del Papa, está en la profunda e irrevocablemente en la obligación de rechazar cualquier tipo de antisemitismo y continuar trabajando en las buenas y duraderas relaciones entre cristianos y judíos.
"La historia de 200 años de relaciones entre el judaísmo y el cristianismo ha pasado por muchas etapas diferentes, algunas de las cuales arrojan dolorosos recuerdos", dijo Benedicto ante la delegación de representantes judíos.
Ahora es sin embargo posible reunir ambas tendencias "en el espíritu de la reconciliación". "No podemos permitirnos retener las dificultades pasadas que nos impidan estrecharnos la mano en un gesto de amistad".
Benedicto respaldó también claramente el Concilio Vaticano II que marcó "un pilar en el camino hacia la reconciliación" con el judaísmo. El concilio reformista celebrado entre 1962 y 1965 es rechazado por los tradicionalistas de la Hermandad de San Pío X, a la que pertence el negacionista del Holocausto.
La declaración del concilio "Nostra Aetate" sobre el comportamiento de la Iglesia católica con las religiones no cristianas puso claramente las bases de las relaciones con los judíos, dijo el Pontífice.
Tras el escándalo desencadenado por la rehabilitación parcial por el Vaticano y varios obispos de la Hermandad de San Pío X, el Pontífice exigió a Williamson que se retractara de sus declaraciones negacionistas y a los cuatro obispos tradicionalistas rehabilitados en parte a que reconozcan el concilio.
Los presidentes de la conferencia de las mayores organizaciones judías estadounidenses exigieron a Benedicto que siga pronunciándose contra toda forma de antisemitismo y agradecieron la solidaridad expresada por el Pontífice con los judíos, refiriéndose a la creciente violencia antisemita. Las relaciones entre judíos y católicos, en su opinión, pisaron suelo firme con el Concilio Vaticano II y pueden superar "reveses ocasionales".
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