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16 de septiembre 2010 - 23:45

El Papa reconoció lentitud de la Iglesia en enfrentar casos de abusos

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Benedicto XVI se confesó dolido por casos de pederastas perpetuados por religiosos.
El Papa Benedicto XVI reconoció por primera vez que el Vaticano no ha sido suficientemente vigilante en relación con el escándalo de pederastia en el seno de la Iglesia católica, que calificó de "perversión".

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En una charla con periodistas a bordo del avión que lo llevó de Roma a Edimburgo, donde comenzó su visita de cuatro días al Reino Unido, el Pontífice admitió, además, que no se actuó con la suficiente rapidez y determinación para responder con las medidas necesarias al escándalo protagonizado por sacerdotes pederastas.

El Papa alemán dijo que las revelaciones le habían producido una fuerte conmoción y causado una profunda tristeza. "Es que es muy difícil de entender cómo pudo ocurrir esta perversión del sacerdocio", agregó.

Agregó que, por todo ello, "estamos en un momento de penitencia, de humildad y de renovada sinceridad". Para el Pontífice, lo más importante son las víctimas, "ayudarlas para que puedan superar el trauma, recuperar la vida y la confianza en el mensaje de Cristo".

"Sabemos que esta es una enfermedad y que la libre voluntad no funciona, y debemos proteger a estas personas de sí mismas y hay que encontrar el modo de ayudarlas y excluir cualquier acceso a los jóvenes", subrayó.

Los casos de abusos sexuales cometidos en instituciones educativas católicas sumieron al Vaticano en una profunda crisis y ensombrecieron también su decimoséptimo viaje al exterior.

Tras aterrizar ayer por la mañana en el aeropuerto de Edimburgo, donde lo esperaban el príncipe Felipe y un grupo de gaiteros que tocó música en su honor, Benedicto XVI fue recibido por la reina Isabel II de Inglaterra en su residencia de Holyrood House en la capital escocesa.

Después de un intercambio de regalos con la reina, Benedicto habló desde el parque de la residencia real sobre la difícil relación entre la fe y la sociedad moderna. "El Reino Unido aspira a ser una sociedad moderna y multicultural", señaló.

Benedicto recordó el "fondo cristiano" de la sociedad británica y sus méritos en la lucha contra la tiranía del nacionalsocialismo.

Su anfitriona, la reina Isabel II, que visitó el Vaticano cuatro veces, subrayó la importancia de la "herencia cristiana común" en su país y agradeció a Roma su contribución a la "mejora de la situación en Irlanda del Norte", donde católicos y protestantes se enzarzaron en un sangriento conflicto que comenzó a resolverse a partir de 1998 con el famoso acuerdo de Viernes Santo.

La reina, que lidera la Iglesia anglicana, destacó también la importancia del diálogo entre confesiones. "La religión siempre fue un elemento de identidad nacional y de autoentendimiento histórico, lo que convierte la relación entre diferentes credos en un factor de cooperación interestatal".

El Pontífice, con un pañuelo escocés sobre su toga blanca, fue recibido en las calles de Edimburgo por una multitud reunida para saludarlo al paso de su vehículo, el "papamóvil". Escocia es de tradición más católica que Inglaterra.

En el parque Bellehouston de Glasgow, el papa Benedicto XVI celebró una misa ante unas 65.000 personas en la que instó a la generación joven que se resista a las tentaciones de la vida moderna, entre ellas la droga, el sexo, el dinero, el alcohol y la pornografía.

Benedicto XVI llamó a los católicos jóvenes a "llevar una vida que sea digna del Señor" y de ellos mismos. Sólo la fe puede ofrecer una liberación ante la existencia superficial y tentadora que la sociedad con frecuencia promociona.

"Muchas tentaciones están delante de vuestros ojos día a día, drogas, dinero, sexo, pornografía, alcohol, de las cuales el mundo les hace creer que traen felicidad, pero esas cosas son destructivas y contradictorias", dijo Benedicto XVI, de 83 años.

Durante la ceremonia, el Papa bendijo a un niño de nueve años, que le pidió que le "ayudara a vencer su cáncer", y escuchó cantar a Susan Boyle, quien se hizo famosa en un concurso televisivo. En tanto, un coro eclesiástico interpretó la Oda a la Alegría de Beethoven.

Desde Escocia, el Papa Benedicto XVI viajó a Londres, donde llegó en la noche de ayer. Allí se alojará en la nunciatura papal.

Hoy, en el segundo día de la visita, el Sumo Pontífice dará un discurso ante líderes políticos y civiles en Westminster Hall y hará un recorrido por la ciudad con su "papamóvil".

Tras una reunión con Rowan Williams, el arzobispo de Canterbury y líder de la Iglesia anglicana, ambos participarán en una oración en la Abadía de Westminster.

Durante su estadía en el Reino Unido, el Pontífice se reunirá también con el primer ministro británico, David Cameron.

Benedicto XVI pondrá fin a su viaje con una misa en la que beatificará al teólogo británico John Henry Newman, quien en el siglo XIX abandonó la Iglesia anglicana y adoptó la fe católica.

Aún es incierto si se reunirá con víctimas de los abusos sexuales a manos de sacerdotes católicos.

Los detractores del Papa en el Reino Unido han criticado especialmente los elevados gastos de la visita, de más de diez millones de libras esterlinas (12 millones de euros ó 15,6 millones de dólares), que corren por cuenta de los contribuyentes británicos, así como la actitud del Vaticano ante el escándalo de los abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia católica.

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