Benedicto XVI se reunió con el gobernante Raúl Castro en La Habana, en la jornada más política de su visita a Cuba, en la que un alto funcionario cubano descartó cualquier reforma política, a pesar del llamado papal a construir "una sociedad abierta y renovada".
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El encuentro privado duró una hora y terminó con un intercambio de obsequios, en medio de especulaciones de que el Papa pueda reunirse también con Fidel Castro.
Pero Benedicto XVI y Raúl Castro abordaron las relaciones entre el gobierno y la Iglesia, interlocutora política privilegiada, 14 años después de la histórica visita de Juan Pablo II.
Raúl Castro le regaló una escultura metálica de la Virgen de la Caridad del Cobre de un metro y medio. Mientras, el pontífice le obsequió un enorme libro, réplica de la "Geografía" del astrónomo y geógrafo greco-egipcio Ptolomeo (100-170 DC).
En el Palacio se desarrolló simultáneamente un encuentro entre el secretario de Estado (número dos) del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, acompañado de su "ministro de relaciones exteriores", monseñor Dominique Mamberti, y el primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura.
Antes de viajar a La Habana, el Papa visitó el martes el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad en El Cobre, patrona de Cuba, a 30 km de Santiago, donde rezó por los cubanos "privados de libertad".
Aunque no hay ninguna reunión prevista entre el pontífice y la disidencia, su presencia en la isla elevó la temperatura en la oposición.
Según un grupo de oposición, unos 150 opositores fueron arrestados de manera preventiva en los últimos días para impedir que se manifiesten y los teléfonos de muchos disidentes "han sido desconectados".
"Como parte de las medidas represivas adoptadas por el régimen, varios centenares de teléfonos fijos y celulares de disidentes, periodistas independientes, bloggers y otros activistas de la sociedad civil han sido desconectados", denunció la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos, que encabeza el disidente Elizardo Sánchez.
Al menos tres embarcaciones con exiliados cubanos anticastristas zarparon desde Florida para acercarse a unos 20 km de las costas cubanas durante la reunión del Papa con Raúl Castro, dijo el activista Rafael Tur a la AFP.
El Papa, que llegó a la capital al mediodía desde Santiago de Cuba, al otro extremo de la isla, tenía programado cenar el martes con los 14 obispos cubanos, incluido el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana.
Raúl Castro, de 80 años, saludó calurosamente al Papa este martes. El lunes le había dado la bienvenida en el aeropuerto y asistió en primera fila a la misa campal de Santiago de Cuba, sin comentar las declaraciones que el Pontífice formuló en su vuelo a México el viernes, cuando instó a los cubanos a dejar de lado el marxismo, que "no corresponde ya a la realidad", y a buscar "nuevos modelos".
El Papa también llamó a construir "una sociedad abierta y renovada", pero este martes otro vicepresidente cubano, Marino Murillo, descartó toda reforma política en la isla, último bastión del comunismo en Occidente, al responder preguntas de la prensa sobre esas palabras.
"En Cuba no va a haber una reforma política, en Cuba estamos hablando de la actualización del modelo económico cubano, que haga nuestro socialismo sustentable", dijo Murillo, quien dirige la reforma económica de Raúl Castro.
Como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 1981 a 2005, Joseph Ratzinger combatió a la "Teología de la liberación", que proclamó "la opción preferencial por los pobres" y fue condenada por la iglesia por estar permeada de marxismo. Algunos sacerdotes y muchos laicos apoyaron e incluso se integraron a las guerrillas apoyadas por Cuba en la segunda mitad del siglo pasado.
Durante su conferencia de prensa en el avión que le condujo de Roma a México, el papa alemán dijo que Juan Pablo II "estaba en la misma línea, y aún más, rechazando los medios violentos y el marxismo". Tenía un "antimarxismo visceral", precisó.
Se especulaba sobre la posible presencia en una cita con Raúl Castro del muy creyente presidente Hugo Chávez, quien se trata de un cáncer en Cuba en estos días. Pero el propio mandatario venezolano lo descartó este martes.
Benedicto XVI "es un jefe de Estado, yo soy un jefe de Estado, Raúl es un jefe de Estado, ellos tienen su agenda, no voy a estar interfiriendo", dijo Chávez a la televisión venezolana. El miércoles el Papa oficiará una misa en La Habana, antes de partir a Roma.
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