Afirmó el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, que "deseamos que la ONU se reactive e intervenga en Irak". "Somos una familia de naciones", aseguró. Y subrayó que "debemos cooperar, ése es el destino de los pueblos". Para Sodano, "tanto Italia como Europa, una entidad poderosa, deberán hacerse escuchar", de manera de ayudar a la reconstrucción social, política y cultural de ese país.
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"Deseamos que la ONU se reactive e intervenga en Irak", afirmó el cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado del Vaticano y número dos de la Santa Sede, al margen de un seminario celebrado este viernes en Roma y dedicado a los 40 años de fundación de la encíclica de Juan XXIII "Pacem in Terris".
El cardenal, que se entrevistó con la mayoría de los protagonistas del conflicto en Irak en el mes que precedió el inicio de la guerra contra Irak con el fin de evitar su estallido, considera importante la intervención de la ONU en Irak.
"Somos una familia de naciones", aseguró Sodano, quien subrayó que "debemos cooperar, ése es el destino de los pueblos".
Para Sodano, "tanto Italia como Europa, una entidad poderosa, deberán hacerse escuchar", de manera de ayudar a la reconstrucción social, política y cultural de ese país.
Por su parte, monseñor Antonio Martino, ex observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas por casi 16 años, manifestó la necesidad de que la organización sea reformada.
"La insistencia del Papa sobre el rol de la ONU no significa que acepta el actual funcionamiento y sus relaciones de fuerza", declaró Martino, presidente del Consejo pontificio Justicia y Paz.
"No se puede renunciar a las Naciones Unidas", afirmó el veterano diplomático.
"Los límites y problemas de la Organización deben ser enfrentados con realismo, sentido común y una dosis de creatividad, con el fin de reforzarla y adaptar su estructura a los altos objetivos que se impuso", añadió.
"La guerra contra Irak fue recibida por la opinión pública mundial como un fracaso de las Naciones Unidas", agregó.
"Se expandió la idea de que una autoridad política mundial no es realizable", comentó.
El papa Juan Pablo II invitó el jueves a cerrar las heridas abiertas por la guerra al proponer que se construya con la paz "la cooperación entre las naciones" y la "concordia entre las religiones", en su primera intervención pública tras la caída el miércoles del régimen de Saddam Hussein en Irak después de 21 días de intervención militar por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña.
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