Estados Unidos ya vive una jornada electoral clave no solo para el país norteamericano, sino también para el resto del mundo. Este martes, el presidente Donald Trump pone a prueba en las urnas sus primeros dos años de gestión de su segundo mandato, con un resultado que dará forma al resto de su mandato. En detalle, en medio de críticas por el costo de vida, los altos precios de los combustibles y la guerra con Irán, la decisión de los votantes podría modificar el equilibrio de poder en el Congreso, hoy dominado por los Republicanos en ambas cámaras .
En la actualidad, los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso estadounidense. En la Cámara de Representantes, de un total de 435 bancas, cuentan con 219 escaños, frente a 214 de los demócratas, uno independiente y otro que se encuentra en disputa. En el Senado, tienen 53 de las 100 bancas, mientras que las 47 restantes corresponden a los demócratas y a los independientes que suelen votar junto a ellos. En las elecciones de este martes se renovará la totalidad de la Cámara baja y 35 bancas del Senado. Para recuperar el control de ambas cámaras, los demócratas necesitan sumar al menos tres escaños en Representantes y cuatro en el Senado.
Elecciones en EEUU: Donald Trump pone en juego su gestión
La disputa por la Cámara alta se concentra en casi diez estados, en su mayoría bastiones republicanos, donde los candidatos mantienen diferencias estrechas en las encuestas.
Archivo. Trump corre riesgo de perder el control en ambas cámaras.
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El antecedente histórico tampoco favorece al oficialismo. Desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del presidente perdió representación en el Congreso en todas las elecciones de medio término, con apenas dos excepciones. A ese escenario se suma que la aprobación de Trump se encuentra cerca de sus niveles más bajos, en medio del malestar de los votantes por la guerra con Irán y el consecuente aumento de los precios de los combustibles.
El mandatario volvió a ocupar el centro de la campaña, como ocurrió durante buena parte de la última década de la política estadounidense. En reiteradas oportunidades, les pidió a sus seguidores que imaginen que está en la boleta, una consigna que los dirigentes demócratas también utilizaron para plantear la elección como un examen directo a su gestión.
Desde comienzos de octubre, Trump encabezó más de dos docenas de actos para movilizar a su base electoral. La mayoría se realizaron en estados que ganó con comodidad en 2024, una señal de la posición defensiva que adoptó el Partido Republicano frente a la votación.
Con el presidente como principal referente, los republicanos concentraron sus ataques en presentar a los candidatos demócratas como radicales, antiestadounidenses e incluso comunistas. "El Partido Demócrata ha nominado la lista de candidatos más extremista y peligrosa de la historia de Estados Unidos", afirmó Trump el lunes durante un discurso en Washington.
En este escenario, el principal punto de dolor del oficialismo estadounidense se centra en el costo de vida. Muchos votantes desaprueban la gestión del presidente en esa materia. La política arancelaria de la administración y la decisión de atacar a Irán en febrero elevaron los costos internos.
Un punto clave en el análisis prelectoral es que una victoria de los demócratas en cualquiera de los dos cuerpos legislativos les permitiría impulsar investigaciones sobre lo que consideran conflictos de intereses y beneficios personales dentro de la administración Trump, además de utilizar su posición para exigir concesiones a cambio de aprobar leyes.
En caso de controlar el Senado, también podrían bloquear los nombramientos del presidente, incluidas eventuales designaciones para la Corte Suprema de Estados Unidos si se produjeran vacantes.
Aunque los demócratas consiguieron llevar la disputa a territorios tradicionalmente republicanos, su margen de maniobra es reducido. Deben defender todas las bancas que ocupan y, al mismo tiempo, imponerse en al menos dos estados que votaron por Trump por una diferencia de dos dígitos en 2024: Alaska, Iowa, Kansas, Nebraska, Ohio, Carolina del Sur y Texas. Las encuestas muestran que sus candidatos tienen una ventaja ajustada o se encuentran cerca de sus rivales en todos esos territorios.
Michigan, Alaska y Texas: las principales disputas por el Senado
La carrera por el Senado en Michigan sumó un giro el domingo, cuando Haley Stevens, demócrata que perdió por un margen estrecho frente a Abdul El-Sayed en las primarias partidarias, anunció su respaldo al republicano Mike Rogers. El-Sayed, de 42 años, es un dirigente progresista, mientras que Rogers, de 63, fue representante federal.
La contienda también funciona como una prueba de alto perfil para medir el impacto de los ataques republicanos basados en la identidad. Si gana, El-Sayed podría convertirse en el primer senador musulmán de Estados Unidos.
Su eventual triunfo también sería leído como un impulso para el ala izquierda del Partido Demócrata de cara a las elecciones presidenciales de 2028. El candidato criticó a Israel - el principal aliado estadounidense en materia de política exterior - y defiende propuestas progresistas, entre ellas la cobertura sanitaria universal.
En Alaska, la campaña por el Senado quedó atravesada por una controversia sobre la incorporación de un tercer candidato que comparte nombre y apellido con el senador republicano Dan Sullivan, de 61 años.
En Texas, el demócrata James Talarico, de 37 años, volvió a alimentar las expectativas de su partido de conquistar el estado republicano más grande del país, después de décadas de intentos fallidos. Su rival es el fiscal general Ken Paxton, de 63 años, quien enfrenta distintos escándalos y recibió el respaldo de una inversión de nueve cifras del empresario Elon Musk, uno de los principales aportantes a las campañas de candidatos republicanos.
Kansas también aparece entre los estados bajo atención. Allí, el demócrata Adam Hamilton, pastor de una megaiglesia de 62 años, mantenía una leve ventaja en las encuestas frente al senador republicano Roger Marshall. El estado respaldó a Trump por más de 16 puntos porcentuales en 2024 y no elige a un senador demócrata desde hace casi un siglo.
En Maine, la republicana Susan Collins, de 73 años, busca un sexto mandato en un estado que suele inclinarse por los demócratas. Su rival es Troy Jackson, de 58 años, expresidente del Senado estatal, que se convirtió en el candidato de su partido después de que Graham Platner abandonara la carrera en medio de acusaciones de conducta indebida que negó.
Elecciones en EEUU: el riesgo de la judicialización y el fantasma del 2021
La disputa por la Cámara de Representantes también concentra buena parte de la atención. Un análisis de Reuters basado en las principales proyecciones electorales identificó 47 distritos competitivos. Si el resto de las contiendas se desarrolla según lo previsto, los demócratas necesitarían ganar apenas 13 de esas 46 carreras para alcanzar la mayoría.
La competencia se concentra en gran medida en distritos republicanos, incluidos algunos que respaldaron a Trump con victorias por dos dígitos en 2024. La iniciativa del Partido Republicano, impulsada por el presidente, para rediseñar los mapas electorales en distintos estados y mejorar sus posibilidades no habría conseguido los resultados que esperaba la Casa Blanca.
De cara a este martes, los demócratas advirtieron que Trump podría intentar impugnar los resultados del martes en caso de una derrota republicana. El presidente sostuvo durante años, sin pruebas, que las elecciones estadounidenses están amañadas.
El Departamento de Justicia también intervino en otros frentes. Además de las acciones en Alaska, presentó una demanda en California para bloquear votos que considera potencialmente inválidos. La iniciativa representa un quiebre con décadas de prácticas destinadas a proteger los procesos electorales de la influencia política. El lunes, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó el pedido de la administración para obtener una orden de emergencia en ese caso.
La jornada electoral incluirá, además, la elección de gobernadores en 36 estados y miles de contiendas legislativas locales. También se someterán a consulta popular distintas iniciativas, entre ellas propuestas vinculadas con un impuesto a los multimillonarios y los derechos al aborto.