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El militar, que depende del Pentágono, es quien iniciará el proceso de reconstrucción de la obra pública más grande del mundo y que dará origen a otro conflicto no tan grave como el de la guerra, porque no costará vidas, pero también más sórdido porque es económico. La reconstrucción enfrenta a la Unión Europea con Estados Unidos e Inglaterra.
El aporte más grande al mundo árabe lo hizo hace 60 años Inglaterra con T.E. Lawrence, el militar conocido como Lawrence de Arabia, autor de «Los 7 pilares de la sabiduría».
Garner tiene 64 años, más de los que vivió Lawrence, pero leyó su libro. Tiene un equipo de veinte personas con planes concretos para la reconstrucción. Fue embajador en los países árabes del Golfo y en Yemen.
A diferencia de lo que ocurrió con Lawrence que no fue respaldado por Inglaterra, el gobierno norteamericano trata de consolidar el desembarco de Garner. Condoleezza Rice advirtió que «Estados Unidos ha pagado con vidas y sangre» el derecho a la reconstrucción. El Departamento del Tesoro, más condescendiente, recordó a Europa que en Kosovo y Afganistán, tanto el Banco Mundial como el FMI tuvieron roles centrales. Hasta ahora, nadie en esos organismos recibió una invitación para conversar del tema. El FMI y el BM Están tan alejados de la realidad de Irak como lo marca la fecha en que una delegación del FMI viajó a ese país por última vez: marzo de 1983. Irak debe, desde hace 30 años, 82 millones de dólares al Banco Mundial. Al FMI, a pesar de que jamás recibió un crédito, le adeuda 72 millones de dólares de cuotas atrasadas.
Europa contraatacó. El presidente francés, Jacques Chirac, dijo ayer que «sólo la ONU puede asegurar la reconstrucción política, económica, humanitaria y administrativa» de Irak.
La respuesta no se hizo esperar. «No creemos que el papel de la ONU pueda ser tan central; será un papel muy importante, pero el papel central será con la coalición», contestó Dick Cheney, el vicepresidente de los Estados Unidos.
La Comisión Europea amenazó con analizar contrato por contrato para ver si cumplen con las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
El vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, justificó la discrecionalidad para adjudicar la reconstrucción a empresas norteamericanas e inglesas en la urgencia y porque «se trata del dinero del contribuyente estadounidense». La última afirmación se contradice con la de Cheney que el martes admitió que el petróleo de Irak pagará la reconstrucción a las empresas que, por lo visto serán norteamericanas e inglesas.
Pero quien más acertado estuvo fue el canciller alemán, Gerhard Schröder: «Estas discusiones son macabras».
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