La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, juntno al presidente de Brasil, Inacio Lula da Silva y el canciller brasileño, Celso Amorim.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, no logró convencer a Brasil a apoyar la propuesta de sanciones contra Irán, a raíz del polémico programa nuclear del país persa, pero aseguró que esa discrepancia no afecta las relaciones entre Brasilia y Washington.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Según Clinton, quien cumplió en Brasil la cuarta escala de su gira latinoamericana, pese a que "no coinciden en todos los asuntos" los dos países "comparten valores fundamentales", entre ellos "la pasión por la democracia" y la oposición a la proliferación de armas nucleares.
En una rueda de prensa concedida después de una larga reunión con el canciller brasileño Celso Amorim, con quien subscribió nuevos acuerdos de cooperación para defensa de la mujer, cooperación para el desarrollo de terceros países y combate al cambio climático, Clinton dijo que las discrepancias sobre Irán se centran en la evaluación sobre la viabilidad de una negociación con Irán.
"Brasil cree que todavía hay espacio para negociación", resumió Clinton, quien afirmó que, a juicio de Washington, Irán sólo aceptará una negociación "de buena fe" si la comunidad internacional "en unísono" defiende la imposición de sanciones.
"En algún momento tendremos que decidir. Si la comunidad internacional que cree en no proliferación, y si cree que un Irán con armas nucleares generaría inestabilidad y una carrera armamentista en Cercano Oriente, debemos hacer lo posible para evitar que eso ocurra", dijo, al agregar que Estados Unidos seguirá "charlando con nuestros amigos brasileños" sobre el tema.
Los argumentos de Clinton, quien acusó a Irán de buscar eludir la amenaza de sanciones mediante contactos con países como Brasil, Turquía y China, a los que "dice cosas diferentes", no lograron convencer al gobierno brasileño.
El propio presidente Luiz Inacio Lula da Silva reiteró en la mañana de este martes la posición de su país, al sostener que "no es prudente poner a Irán entre la espada y la pared".
"Es necesario establecer negociaciones con ese país. Brasil entiende que es posible construir un otro camino, conversando", dijo el mandatario, quien agregó que, en su visita a Teherán, el 15 de mayo, tendrá "una charla franca" sobre el tema con el presidente Mahmud Ahmadineyad.
A su vez, Amorim reconoció que el camino del diálogo "se vuelve cada vez más difícil", ante la "espiral negativa" creada por la decisión de Irán de iniciar unilateralmente el enriquecimiento del uranio a un 20 por ciento.
No obstante, dijo que "quizás valga la pena un esfuerzo" adicional de negociación por "dos o tres meses más": "Hasta los que temen que Irán haga una bomba atómica saben que eso tomará algún tiempo. Tenemos dos o tres meses".
Según Amorim, pese al creciente número de países que apoyan la adopción de sanciones contra Irán, Brasil "piensa por su propia cabeza" y considera que la adopción de sanciones podrá ser "contraproducente".
"Nuestros objetivos son idénticos. Queremos un mundo sin armas nucleares y, seguramente, en el que no haya proliferación. Nos preocupa la cuestión nuclear iraní. El tema es cuál es el mejor camino, y si están agotadas o no las posibilidades de negociación, y si las sanciones tendrán efecto positivo o negativo... Nuestra posición es la de que hay posibilidad de alcanzar un acuerdo", dijo.
Sin embargo, declinó anticipar cómo votará el país sudamericano -que ocupa un puesto de miembro rotativo en el Consejo de Seguridad- frente a una propuesta de adopción de sanciones contra Irán.
La cuestión iraní fue el tema principal de la reunión entre Amorim y Clinton, quienes examinaron además las posibilidades de estrechar la cooperación bilateral frente a la visita que hará este año al país sudamericano el presidente Barack Obama.