Durante su estadía, el pontífice subrayó en varias ocasiones la necesidad de "reconciliación" entre los cubanos.
El papa Benedicto XVI llamó a que no se limiten las libertades fundamentales de las personas al marcharse de Cuba, al mismo tiempo que criticó las sanciones económicas impuestas "desde fuera" a la isla caribeña.
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"Que la luz del señor (...) no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana", dijo Benedicto XVI en su mensaje de despedida en el aeropuerto, donde fue acompañado por el presidente Raúl Castro.
"Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales", agregó.
Esa situación, sostuvo, "se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país pesan negativamente sobre la población", en alusión al embargo económico impuesto por Estados Unidos desde hace medio siglo a la isla. Benedicto, sin embargo, no mencionó directamente al país norteamericano.
Sectores sociales como la oposición interna y el exilio cubano exigían al papa que se pronuncie en público sobre la situación de los derechos humanos en Cuba. Al mismo tiempo, el gobierno cubano esperaba que Benedicto condene el embargo estadounidense, tal y como había hecho su predecesor, Juan Pablo II, en su visita de 1998.
Organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional pidieron al papa que condene la "falta de libertades" en la isla mientras aún permanezca en territorio cubano.
La disidencia cubana reporta desde hace días un incremento del "acoso" con arrestos temporales e incomunicación para evitar que acudan a los eventos públicos del papa, como tenían previsto varios de ellos. Varios opositores no estaban ubicables hoy a través de sus teléfonos móviles.
"Continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad", señaló el papa como mensaje final de su peregrinación a la isla, dedicada oficialmente al 400 aniversario del descubrimiento de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba.
La virgen, añadió Benedicto, infunde "ánimo" a todos los cubanos para "construir una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido".
Durante sus tres días de visita a la isla, el pontífice subrayó en varias ocasiones la necesidad de "reconciliación" entre los cubanos.
Cuba, gobernada desde hace medio siglo por un régimen comunista, está duramente enfrentada con el exilio anticastrista cubano, asentado sobre todo en Miami.
El gobierno de Raúl Castro es frecuentemente acusado por organizaciones internacionales de violar las libertades fundamentales de sus ciudadanos, y no permite formas de oposición política fuera del Partido Comunista de Cuba.
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