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Los reclusos apelaron a todo tipo de medidas. Algunos se enterraron hasta el cuello (foto), algunos se cosieron la boca y otros se crucificaron con clavos de ocho centímetros en sus muñecas. De los 8.000 detenidos en cárceles bolivianas, 3.000 ya se plegaron a la huelga de hambre. Informate más
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