La que fuera editora jefa de Murdoch, Rebekah Brooks, reconoció una estrecha amistad con el primer ministro británico, David Cameron, según dijo en declaraciones ante la comisión de investigación del Parlamento de Londres que se ocupa del escándalo de las escuchas del grupo News International.
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Brooks se vio obligada a dimitir en el punto álgido del escándalo de las escuchas ilegales protagonizadas por algunos diarios de Murdoch en 2011.
Cameron, de 45 años, le envió numerosos SMS, entre ellos cuando dimitió. Entonces también recibió mensajes del exprimer ministro Tony Blair y de otros cargos tanto del partido conservador como laborista. Cameron firmaba en la mayoría de los casos con la abreviatura "DC", dijo la mujer de 43 años bajo juramento ante la conocida como comisión Leveson.
Sin embargo, en alguna ocasión firmó también con "LOL", algo que no significa, como se creía "Lots of Love" (mucho amor), sino "Laughing out Loud" (risa en voz alta), explicó Brooks. En Internet ya circulan bromas en torno al caso como el "LoL-Gate".
Brooks está considerada una figura clave en el escándalo de las escuchas y del pago de sobornos por reporteros de los diarios británicos "News of the World" o "The Sun", del grupo Murdoch. De ambos diarios fue redactora jefe hasta que se convirtió en presidenta del holding mediático News International, editora también de publicaciones como el "Times" o el "Sunday Times".
Brooks ya ha sido detenida y puesta en libertad bajo fianza en dos ocasiones, entre otros por sospecha de corrupción. Cuando dimitió, tanto Cameron como el canciller del Tesoro, George Osborne, o el ex primer ministro, Tony Blair, lo lamentaron "indirectamente". Cameron lamentó no poder serle más leal.
El propio Cameron se vio presionado en varias ocasiones en el affaire Murdoch por su cercanía a Brooks. Entre otras cosas tuvo que reconocer que una vez que salieron juntos a montar a caballo, él montó uno que Scotland Yard prestó permanentemente a Brooks.
Cameron tendrá que comparecer ante la comisión en las próximas semanas para determinar si el gobierno mantuvo su neutralidad en la revisión de un acuerdo millonario de Murdoch para la compra del consorcio televisivo BSKyB, una operación controvertida.
Brooks reconoció que habló con Cameron sobre la cuestión, pero aseguró que el primer ministro no apoyó "de forma especial" su petición.
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