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13 de marzo 2008 - 00:00

Escaso impacto en la campaña

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Washington - El escándalo sexual que terminócon la carrera política del gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, tendrá poco impacto en la carrera presidencial en EE.UU., dijeron analistas.

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Spitzer, un demócrata, ha respaldado a la senadora por Nueva York, Hillary Clinton, en su precandidatura a la presidencia, pero lo más probable es que sus problemas no afecten a ésta en su lucha con Barack Obama por la nominación presidencial del partido para las elecciones de noviembre, dijeron.

El escándalo podría recordar a los votantes los problemas de Hillary como primera dama hace diez años, cuando su esposo, el entonces presidente Bill Clinton, estuvo cerca de ser destituido por haber mentido sobre un «affair» con la pasante Monica Lewinsky. Sin embargo, es poco probable que influya en los votantes en un sentido u otro, dijo Cal Jillson, profesor de la Universidad Metodista del Sur, sobre todo habida cuenta de la mayoritaria desaprobación al presidente republicano George W. Bush por su manejo de la Guerra en Irak y de la economía.

«La marca republicana está tan disminuida en este momento que no puedo imaginar que los problemas de Spitzer empañen tanto la marca demócrata como para provocar una paridad», indicó.

Spitzer respaldó a Clinton en mayo, pero no ha sido especialmente visible en el curso de la campaña. Su plan para permitir que los inmigrantesilegales obtengan licenciasde conducir incomodóa Clinton, que dijo en un debate que se oponía a él. Spitzer más tarde retiró la propuesta.

Desde el martes, Spitzer no figura como uno de los apoyos de Clinton en el sitio Web de la campaña.

Hasta el momento, tanto Clinton como Obama se han negado a hacer comentarios sobre el caso. «Creo que es apropiado sólo desearle lo mejor a su familia, así que vamos a esperar y ver cómo se desarrollan las cosas», dijo Clinton en Scranton, Pennsylvania.

El candidato republicano, John McCain, también evitó hacer comentarios.

Al haber renunciado, Spitzer ya no podrá actuar como superdelegado en la convención de agosto del Partido Demócrata (casi 800 que participan y votan en su carácter de funcionarios o de demócratas notables). Esto significa que Clinton perderá un respaldo de alto perfil en un momento en que trata de ganar el apoyo de otros superdelegados para compensar la desventaja en el número de delegados electos en las primarias realizadas en cada estado. El vicegobernador de Nueva York, David Paterson, que sustituirá a Spitzer, también es un superdelegado comprometido con Clinton.

El escándalo podría restar atención a la carrera presidencial demócrata, dijo Julian Zelizer, profesor de Política e Historia en la Universidad de Princeton. «Ahora se está hablando de un escándalo sexual, porque se trata de un caso dramático sobre una figura poderosa, así que eso va a estar en las noticias por un tiempo,» dijo Zelizer.

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