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31 de diciembre 2008 - 00:00

Eslovaquia, nuevo miembro de la Unión Europea

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El primer ministro eslovaco junto al titular del Banco Nacional sostienen euros, flamante moneda oficial.
Con el inicio del año nuevo Eslovaquia se convirtió en el decimosexto país de la Unión Europea que adopta la moneda común, de forma que la Eurozona pasa a sumar casi 329 millones de personas.

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Según expertos financieros, la introducción de la moneda comunitaria se produce en el mejor momento para Eslovaquia debido a la crisis financiera internacional.

Como el tipo de cambio definitivo de la corona eslovaca respecto al euro se fijó ya en julio de 2008, se evitó la especulación con la moneda nacional, al contrario de lo que ocurrió en países vecinos como la República Checa, Hungría, Polonia y Ucrania.

Por eso, en los últimos meses la aceptación del cambio a la moneda comunitaria creció entre la población eslovaca. En diciembre, dos tercios de los eslovacos estaban a favor del euro, frente a los escasos defensores de la moneda única en las encuestas divulgadas en verano. Eslovaquia entró a formar parte de la Unión Europea en 2004, y en los últimos años su economía ha experimentado un notable crecimiento.

Desde su creación, en 1999, forman parte de la Zona Euro Alemania, Francia, Italia, Holanda, Austria, Luxemburgo, Bélgica, España, Portugal, Irlanda y Finlandia. Más tarde les siguieron Grecia, Eslovenia, Malta y la República de Chipre. El Reino Unido, Dinamarca y Suecia renunciaron hasta ahora a integrarla.

También en algunos países que no pertenecen a la Unión Europea se paga con euros, como por ejemplo en Mónaco, Andorra, San Marino y el Vaticano. Dado que estos países son demasiado pequeños para tener una moneda propia, se les concedió un estatus especial. Antes utilizaban las monedas de Francia, España e Italia.

Entre los llamados criterios de convergencia que fueron establecidos en 1992 en Maastricht se encuentra por ejemplo que el déficit público no sobrepase el tres por ciento del producto interior bruto (PIB). La tasa de inflación no puede estar más de 1,5 puntos porcentuales por encima del promedio de los tres mejores países de la UE, y la deuda pública no puede superar el 60 por ciento del PIB.

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