La activista neonazi Isabel Peralta, conocida en España por protagonizar distintos episodios de discriminación, protagonizó un nuevo capítulo de su historial al realizar un saludo nazi durante una protesta relacionada con la crisis migratoria en Ceuta. El hecho ocurrió el viernes frente a la Embajada de Marruecos en España y ya le valió una nueva condena judicial.
El gesto lo realizó ante un grupo de simpatizantes que la aplaudía al referirse a su condena, que se dio a conocer luego de que su apelación fue rechazada. Según su postura, fue castigada por advertir años atrás a la Embajada de Marruecos que “España estaba siendo invadida” y volvió a reafirmar su postura el viernes pasado, luego de que miles y miles de inmigrantes intentaron “una vez más cruzar la frontera hacia Ceuta”.
En ese contexto, cuestionó que las "multas, celdas y prisiones" puedan frenar lo que definió como el derecho de los españoles "a existir" y redobló el tono al afirmar que, si ese fuera el objetivo, "harían mejor en empezar con balas en la nuca en lugar de malgastar su tiempo". Finalmente, cerró su discurso con una nueva arenga: "No pararemos hasta que España sea España de nuevo".
Una dirigente con antecedentes por incitación al odio
Peralta, de 24 años y vinculada a organizaciones de ultraderecha, ya había protagonizado manifestaciones similares frente a la Embajada de Marruecos en Madrid. Su nueva aparición se dio en medio de la crisis migratoria en Ceuta, un escenario que distintos sectores radicalizados aprovecharon para convocar protestas y difundir discursos xenófobos.
El episodio volvió a colocar a la activista en el centro de la escena. Su trayectoria está marcada por condenas judiciales, sanciones y restricciones de ingreso en distintos países europeos, todas vinculadas a manifestaciones de carácter extremista.
En 2021, Peralta encabezó una concentración no autorizada frente a la Embajada de Marruecos durante la crisis diplomática entre Madrid y Rabat por la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta. En aquella protesta tomó un altavoz y lanzó consignas como "muerte al invasor" y "no es inmigración, es una invasión", expresiones que la Justicia consideró como una incitación directa al odio.
Cuatro años después, en 2025, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) confirmó su condena a un año de prisión por un delito de provocación a la discriminación y al odio. La resolución ratificó el fallo de la Audiencia Provincial, que concluyó que sus declaraciones buscaban "denigrar al colectivo de inmigrantes marroquíes y despertar la hostilidad hacia ellos".