El presidente estadounidense Barack Obama llegó a Colombia para participar en la cumbre de las Américas, en la que quiere promover el comercio, y pocas horas después de su arribo dos artefactos explosivos de bajo poder estallaron en Cartagena y otro en Bogotá, sin provocar víctimas ni daños materiales.
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En Cartagena, una ciudad tomada por 17.000 efectivos policiales y militares, uno de los explosivos estalló en un terreno baldío cerca de un supermercado en el barrio de los hoteles, y el otro en una terminal de autobuses. En Bogotá, el explosivo estalló cerca de la embajada de Estados Unidos.
Ninguno de los atentados fue aún reivindicado. Dos organizaciones guerrilleras actúan en Colombia, las comunistas Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) de Colombia y el guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Obama llegó a Cartagena con las exportaciones estadounidenses como prioridad e inflexible ante demandas latinoamericanas de incorporar a Cuba y de considerar la despenalización del consumo de drogas, a siete meses de la elección presidencial.
Antes de su arribo, Obama hizo una escala en Tampa, puerto de salida de las exportaciones estadounidenses hacia América Latina, donde se reunió con trabajadores, en uno de los estados más disputados con los republicanos, Florida.
"Mientras esté en Colombia hablando con otros líderes estaré pensando en cómo podemos hacer más negocios, acceder a más mercados y más consumidores en la región", afirmó. "Quiero que vendamos cosas y quiero que haya más trabajo para los estadounidenses", agregó.
Quedará en manos de los presidentes, que inaugurarán la cumbre, alcanzar un consenso sobre el texto de la declaración final, indicaron un par de delegaciones.
En varias entrevistas de prensa Obama reafirmó sus posiciones sobre las drogas y Cuba, en momentos en que arrecia ya la campaña electoral en Estados Unidos. Con respecto a Cuba, afirmó que sigue siendo "un Estado antidemocrático y autoritario", aunque haya habido "algunos gestos económicos hacia la libertad, ha habido algunos prisioneros políticos liberados recientemente", en una entrevista a la televisora Caracol.
Los países latinoamericanos y caribeños, que se oponen al cincuentenario embargo estadounidense contra Cuba, consideran unánimemente que Cuba debe participar de las cumbres de las Américas, y que su inclusión contribuye más a su democratización, que su aislamiento.
Por otra parte, la iniciativa de debatir la despenalización del consumo de drogas recibe adhesiones en América Latina, cansada de 40 años de una guerra ineficaz que deja decenas de miles de muertos.
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