La reforma que impulsa Lula extiende la edad mínima para aspirar al retiro, fija un techo máximo para las jubilaciones y prevé la aplicación de impuestos a los pasivos, de modo de equiparar su estatus al de los trabajadores del sector privado. Así se intenta corregir un déficit previsional cercano a 17.000 millones de dólares anuales y con tendencia fuertemente creciente.
Los sindicatos de empleados públicos deberán confirmar si realizarán mañana una huelga general reclamando que el gobierno retire del Congreso su proyecto de reforma. El nuevo presidente de la CUT,
Además, 52 de los 1.700 sindicatos que existen en todo el país están impulsando la creación de una nueva central obrera que representaría a 8 millones de trabajadores. El germen de la nueva central fue el llamado Movimiento en Defensa de la Previsión Social y del Servicio Público.
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