El gobierno filipino decretó el toque de queda desde la medianoche hasta las 5 locales en Manila y en las dos regiones circundantes, tras el fallido amotinamiento militar de hoy en la capital.
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El anuncio fue hecho por el ministro del Interior, Ronaldo Puno. El funcionario dijo que la medida fue tomada para garantizar la ley y el orden después que las fuerzas de seguridad sofocaron la rebelión de unos 30 soldados que pedían la dimisión de la presidenta Gloria Arroyo.
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