Fracasó el diálogo de paz entre Israel y Palestina
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Mahmud Abás y Benjamin Netanyahu.
Su crítica llegó acompañada de cifras, tanto desde la izquierda pacifista israelí como de la propia Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Según la ONG israelí "Paz Ahora", durante los nueve meses en los que Kerry recorrió miles de kilómetros para buscar un entendimiento, el Gobierno de Benjamin Netanyahu aprobó la construcción de 14.000 nuevas viviendas en las colonias, una cifra "sin precedentes".
En un comunicado, la organización lamentó que la construcción y los anuncios "no fueron sólo destructivos para los esfuerzos norteamericanos o para promover la confianza entre las partes en negociación".
"Crearon hechos sobre el terreno que prueban, más que cualquier otra cosa, que el Gobierno de Netanyahu no quiere conseguir la solución de los dos Estados sino que actúa para fortalecer el control israelí sobre los territorios ocupados", recalcó.
La OLP, por su parte, aseguró que durante este tiempo un total de 61 palestinos murieron a causa de acciones de las fuerzas armadas israelíes y se incrementaron los ataques de los colonos radicales a propiedades palestinas.
Los ataques, un total de 660 según la OLP, incluyeron numerosas quemas de olivos, destrucción de vehículos y ataques contra mezquitas e iglesias.
Las conversaciones convencían incluso menos al primer ministro israelí, obligado meses antes a constituir una inusual coalición de Gobierno, sin los ultraortodoxos por primera vez en años y con el peso vencido sobre el partido ultranacionalista "Habayit Hayehudí" (Hogar Judío) de Naftalí Bennet, defensor de los colonos.
La alianza incluía, además, el partido de la actual ministra de Justicia, Tzipi Livni, y del ministro de Finanzas, Yair Lapid, que en principio apoyaban la paz.
Para muchos en Israel, ambos han sido los dos perdedores de una batalla que Netanyahu ha librado con inteligencia y en la que el verdadero ganador ha sido el propio Bennett, opuesto al diálogo, junto con la parte más extrema del Likud.
En tanto, poco después de que el primer ministro anunciara la suspensión del diálogo en respuesta al acuerdo de reconciliación palestino, Bennett volvió a insistir en su proyecto de apropiarse de gran parte de la Cisjordania ocupada.
En una reunión con periodistas extranjeros, el ultranacionalista pidió la anexión de la denominada "área C", un territorio que supone el 60 por ciento de Cisjordania y que está bajo control militar de Israel desde los Acuerdos de Oslo (1993).
De acuerdo con su plan, que dijo "no ser tan sexy como la solución de los dos Estados" pero "al menos realista", a los cerca de 100.000 palestinos que habitan en ella se les ofrecería la nacionalidad israelí o el abandono de las tierras.
El resto quedaría bajo un Gobierno autónomo palestino, dependiente de Israel.
Por su parte, su compañero de partido y miembro del Parlamento Nisan Slomiansky instó al Gobierno a proseguir con la construcción de nuevas viviendas en la Cisjordania ocupada y tildó de mentiras las cifras de "Paz Ahora".
Para la presidenta del partido opositor de centro-izquierda Meretz, Zehava Gal-On, sin embargo, el informe de la ONG demuestra "la cara de extrema derecha del Gobierno, que en los nueve meses de negociaciones toreó los esfuerzos de EEUU para promover el diálogo".




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