Hacía meses que Vincent le imploraba que le diera la muerte, pero la inyección de barbitúrico lo sumió nuevamente en un estado de coma profundo, como el que le habían provocado las lesiones, pero no terminó con su vida.
El drama se consumó en una habitación del primer piso del hospital de Berck-sur-Mer, donde desde hace tres años está internado el joven, un ex bombero, cuya fuerte fibra le impidió una vez más morir.
Marie no logró su intento de dar muerte a su hijo que se lo había pedido tantas veces diciéndole:
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