Así se
veían ayer
a la tarde
los trenes
metropolitanos
de
París, el
primer
lugar en
reflejar la
ola de
paros que
afectarán
hoy a toda
Francia
por la
polémica
ley laboral
en curso.
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El contrato, destinado a menores de 26 años y que prevé el despido sin justificación durante dos años como modo de reducir el desempleo juvenil, es motivo de enfrentamientos entre el gobierno, que sólo está dispuesto a hacer algunas modificaciones en el texto legal, y los sindicatos y movimientos estudiantiles, que exigen su retiro y, aun, la renuncia del primer ministro
Mientras, estudiantes siguen ocupando 60 de las 84 universidades del país y estudiantes secundarios impiden el ingreso a centenares de escuelas.
Para el principal sindicato francés, la Confederación General de Trabajadores (CGT), hoy será un día «decisivo» en la puja.
Como ejemplo de que el conflicto se está radicalizando, la Coordinadora Nacional Estudiantil convocó a una huelga general para el 4 de abril si De Villepin no retira el CPE.
A pesar del fracaso de la reunión del viernes último, el premier invitó ayer a los sindicatos y los estudiantes a un nuevo encuentro, mañana, para abordar los posibles «arreglos» que se pueden hacer al CPE, una propuesta que ya hizo anteriormente y que cayó en saco roto, ya que las fuerzas sociales exigen su retiro liso y llano.
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