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27 de junio 2012 - 21:47

Franco continúa designando funcionarios mientras busca impulsar plan económico

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El mandatario acudió a la sede del Comando en Jefe en Asunción para una reunión con la cúpula castrense.
El presidente de Paraguay, Federico Franco, relevó a parte de la cúpula militar del país y buscó el necesario apoyo parlamentario para impulsar proyectos económicos atascados, invitando a todas las fuerzas políticas a mantener un "espíritu de cuerpo".

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Muy temprano, el mandatario acudió a la sede del Comando en Jefe en Asunción para una reunión con la cúpula castrense, de la que salió el anuncio de sustitución de los comandantes del Ejército de Tierra y la Armada.

Jorge Francisco Ramírez y Pablo Ricardo Luis Osorio asumirán el mando de Tierra y Armada, respectivamente, según un comunicado del Comando de las Fuerzas Militares, que también informó de nuevos jefes del Regimiento Escolta Presidencial y del Gabinete Militar de Presidencia.

Los relevos castrenses fueron frecuentes en la época del destituido Fernando Lugo, al que Franco sucedió el día 22 tras un controvertido "juicio político" en el Legislativo.

La decisión de Franco marca una "pauta de relevo natural" para rodearse de gente de su confianza, dijo un observador que pidió el anonimato.

La presión externa sobre Paraguay, pendiente de una misión de la OEA el próximo fin de semana y de la reunión previa del Mercosur y la Unasur en Mendoza, y la llamada a la resistencia "pacífica" por parte de Lugo mantienen el temor a una confrontación, aunque de momento las manifestaciones populares son esporádicas y poco numerosas.

Parapetado en la constitucionalidad del proceso de transición en Paraguay, Franco ha dejado claro que su prioridad es "organizar la casa" y no explicarse ante el exterior, y a tal efecto procedió a presentar al Legislativo su proyecto económico.

Junto a los ministros del Equipo Económico, el presidente mantuvo una reunión con la dirección de las dos Cámaras del Parlamento, a las que pidió el apoyo que necesita para sacar adelante proyectos bloqueados, muchos de la era Lugo.

"Sin la ayuda" del Legislativo, "absolutamente todo será estéril", observó, pues efectivamente la Carta Magna prevé la aprobación parlamentaria de los proyectos del Ejecutivo, una suerte de "contrapeso" que deja al presidente "al albur" de los parlamentarios, como dijo a Efe un diplomático latinoamericano.

El liberal Franco nombró uno por uno a los partidos, también a los "colorados", sus tradicionales rivales en la escena política paraguaya, para pedirles "acompañamiento" en esta transición.

Aunque, como subrayó el diplomático, será difícil que Franco mantenga el apoyo "colorado" que lo ha alzado a la Presidencia, pues al partido rival "no le interesa que tenga éxito" con las elecciones tan próximas, "y le van a hacer oposición".

Los proyectos que el Ejecutivo quiere sacar adelante "suman alrededor de 480 millones de dólares que están en manos de ustedes", dijo enfáticamente a sus señorías el ministro de Hacienda, Manuel Ferreira.

Pagar las pensiones de los 45.000 ancianos que las esperan, garantizar una atención médica "pronta y gratuita a todos los compatriotas" y asegurar el programa "una computadora por niño" para el millón de escolares de Paraguay fueron algunos de los guiños sociales del nuevo mandatario.

El titular de Agricultura, Enzo Cardozo, asume -dijo- la "responsabilidad histórica" de presentar antes del fin de mandato, en agosto de 2013, un "censo y catastro para iniciar un sólido programa de desarrollo rural sostenible" basado en la agricultura familiar.

La reforma agraria, que algún analista considera "enterrada" con la destitución de Lugo, es una de las grandes asignaturas pendientes de Paraguay, donde un tercio de las tierras cultivables fueron adjudicadas de modo irregular por el dictador Alfredo Stroessner (1954-89) y en los 15 años posteriores, según un informe oficial.

En los últimos meses, Lugo impulsaba mensuras judiciales de controvertidas tierras en la zona sojera de Ñacunday, en manos de terratenientes "brasiguayos", cuyo apoyo a Franco ha quedado patente.

El detonante de la crisis fue precisamente un desalojo en una tierra de propiedad disputada por el Estado a un empresario "colorado" en Curuguaty, en el que murieron 6 policías y 11 campesinos en un choque armado insólito en Paraguay.

Ante el Congreso, el jefe del Estado también instó a apurar las aprobaciones de proyectos de Obras Públicas, cuya ejecución cifró en sólo el 0,56 por ciento, pese a que "esa plata existe en el presupuesto".

Y enfatizó las negociaciones "bastante avanzadas" con la multinacional Río Tinto para levantar una planta de fundición de aluminio en el este de Paraguay, que según dijo vendría muy bien al país, no sólo por la inversión estimada de 3.500 millones de dólares y los 7.000 empleos que crearía, sino para mejorar su calificación internacional y reducir las tasas de interés de sus créditos.

La agencia calificadora de riesgo Moody's anunció que mantiene la calificación B1 para Paraguay, pero advirtió que podría bajarla si se profundiza la crisis con disturbios o sanciones de los vecinos.

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