Decenas de miles de soldados israelíes esperaban ayer
las órdenes para cruzar la frontera y combatir a los milicianos
de Hizbollah dentro del Líbano. Su entrada en
combate quedó supeditada al resultado de las gestiones
diplomáticas en la ONU.
Jerusalén (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Israel decidió ayer dar una nueva oportunidad a los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la violencia en el Líbano antes de lanzar su prometida ofensiva masiva contra Hizbollah, según la decisión tomada por su gabinete de seguridad.
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La extensión de la ofensiva terrestre con 40 mil soldados «aún no empezó», confirmó Avi Pazner, uno de los portavoces del gobierno israelí, al precisar que «el primer ministro, Ehud Olmert, y el ministro de Defensa, Amir Peretz, recibieron el mandato del gabinete para que sean ellos quienes decidan el comienzo de esa operación».
«Debemos agotar las oportunidades de una solución diplomática. Se está realizando un importante esfuerzo en Nueva York en este sentido. Es cuestión de horas, probablemente 24; seamos pacientes», declaró por su parte el ministro de Justicia, Haim Ramon.
«Todos nosotros sin excepción preferimos llegar por medios políticos, que ahorrarán vidas humanas, al principal objetivo de la extensión de la ofensiva, que es poner fin a los disparos de cohetes sobre Israel», añadió el ministro, también miembro del gabinete de seguridad. Ramon especificó que si ello no fuese posible, «con todo nuestro pesar nos veremos obligados a lograr ese objetivo por medios militares, porqueno podemos permitirnosperder esta batalla». De la misma manera se expresó el ministro de Defensa, Amir Peretz, al advertir que si fracasan los esfuerzos diplomáticos, las fuerzas armadas «harán uso de todos los medios» a su disposición para ganar la guerra contra la milicia. Asimismo, agregó que un cese del fuego será una consecuencia de éxitos militares israelíes. Esto quiere decir que «a nuestros ojos las operaciones militares habrán creado el clima diplomático necesario y una nueva situación», estimó el funcionario.
Mientras tanto, encarnizados combates estremecían el sur del Líbano, donde columnas de blindados israelíes asaltaban nuevas posiciones de la milicia.
En Beirut, la aviación israelí lanzó panfletos en los que solicitaba a los últimos habitantes de la periferia sur que abandonaran sus hogares y alertaba de que iba a «extender sus operaciones» en la capital. Este suburbio, bastión del Hizbollah, es ahora un paisaje en ruinas por los repetidos bombardeos desde el inicio de la guerra, el 12 de julio.
Columnas de blindados procedentes del norte de Israel avanzaron 7 kilómetros en el interior de Líbano para asaltar la ciudad de Jiam, donde estaban desplegados numerosos guerrilleros.
Durante la jornada, la entrada de la ciudad se convirtió en escenario de violentos combates.
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