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El hotel Maisonnave recibió el sábado una llamada telefónica anónima en la que una persona afirmó: «Hablo en nombre de ETA. Por no pagar el impuesto revolucionario, en media hora hará explosión un artefacto explosivo. Procedan al desalojo».
La policía hizo entonces una revisión del hotel sin encontrar nada, pero ayer se produjo una nueva llamada en la que una voz de hombre grabada y distorsionada reiteraba de nuevo la amenaza asegurando que una bomba había sido colocada en el baño de señoras del hotel, muy concurrido por encontrarse la ciudad en plenas fiestas de San Fermín.
La delegación del gobierno señaló que el artefacto explosivo, compuesto por cuatro kilos de un explosivo que no detalló, estaba colocado en los bajos de uno de los contenedores de compresas del baño de señoras del hotel.
Una de las limpiadoras del hotel relató que uno de estos contenedores estaba lleno y pesaba mucho al levantarlo, por lo que puso uno nuevo y bajó el otro al sótano del hotel, donde se almacena ese tipo de material.
La dirección del hotel dio entonces aviso a la policía, que procedió a acordonar la zona y desalojar el hotel, mientras personal especializado localizaba la bomba y procedían a su neutralización.
El último ataque de la organización armada tuvo lugar el pasado 6 de julio cuando hizo estallar un artefacto explosivo en una empresa de transportes en Bedia, cerca de Bilbao (País Vasco, norte), sin causar heridos. Días antes, el 1 de julio, los artificieros de la policía vasca lograban desactivar en Bilbao un coche bomba cargado con 15 kilos de dinamita, preparado como una trampa destinada a los propios técnicos en desactivación de explosivos de la policía.
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