La Paz (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Seis de los nueve departamentos (provincias) bolivianos cumplieron ayer un paro contra lo que consideran medidas « antidemocráticas» tomadas por el presidente Evo Morales, en el marco de su anunciada «resistencia civil».
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La huelga de 24 horas arrancó a la medianoche de ayer en los departamentos de Santa Cruz -líder de la oposición-, Tarija, Cochabamba, Chuquisaca y Beni, y continuó en Pando, que la había iniciado el martes.
Los departamentos protestan por la represión a las manifestaciones que se registraron el fin de semana en la sureña ciudad de Sucre contra la Asamblea Constituyente, con un saldo de tres muertos, la aprobación en general de una nueva carta magna sin la participación de la oposición y por un recorte a sus recursos que el gobierno destinará a un fondo para ancianos (ver aparte).
Las capitales departamentales estuvieron virtualmente paralizadas, aunque en la tarde el ambiente era tranquilo con sólo algunos incidentes aislados. En Santa Cruz, capital económica de Bolivia, la actividad estuvo reducida al mínimo y varias calles principales fueron bloqueadas.
Fuentes de la prefectura (Gobernación) de Cochabambacomentaron que en ese departamento hubo una « adhesión generalizada» a la huelga. Asimismo, voceros del comité cívico de Tarija informaron de que el paro tuvo un seguimiento de 90% en esta región sureña, en cuya capital homónima las calles estaban vacías, con algunos neumáticos en llamas bloqueando las calles, según mostró la televisión local.
Alcances
La presidenta de los cívicos de Pando, Ana Melena, recalcó que el paro fue «total» en su departamento, por segundo día consecutivo, y detalló que se cancelaron todos los vuelos y se cerraron los pasos fronterizos con Brasil y Perú.
En la región amazónica de Beni, limítrofe con Brasil, la población secundó uno de los paros más contundentes de los últimos tiempos, aseguraron los organizadores.
En Sucre, capital oficial de Bolivia y del departamento de Chuquisaca, se reportaron bloqueos en varios puntos de la ciudad, que amaneció tranquila, en coincidencia con el retorno de la policía que había abandonado la ciudad el pasado domingo.
Oruro, Potosí y La Paz son los tres departamentos que no siguieron el paro, aunque el gobernador de este último, José Luis Paredes, expresó solidaridad con la protesta de las seis regiones que cesaron actividades.
Con las decisiones del Congreso y de Morales y las protestas en las regiones, el panorama en Bolivia es de una confrontación total. El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branco Marinkovic, principal promotor del paro contra el gobierno, afirmó que «vamos a seguir nuestra resistencia civil en contra de un gobierno antidemocrático».
Las tensiones entre las regiones opositoras y el gobierno han sido constantes desde que Morales llegó a la Presidencia en enero de 2006. Pero los ánimos se caldearon aun más cuando el sábado la Constituyente, que en 15 meses no había logrado acuerdo ni siquiera para un artículo, se reunió en un cuartel militar de Sucre y aprobó a mano alzada una carta magna de 408 artículos.
El analista político independiente Diego Ayo señaló que «de ser un país con consolidación institucional, aunque frágil, pasamos a un quiebre absoluto que puede tener consecuencias imprevisibles sobre el enfrentamiento desmedido». Para Ayo «la actitud del gobierno es absolutamente vertical e impositiva. Está clara la estrategia del gobierno de implementar todo a la fuerza».
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