El ejército israelí negó que sus fuerzas hayan atacado la iglesia. «Los soldados israelíes no dispararon ningún tipo de armas ni causaron alguna explosión en la iglesia», dijo el portavoz. Según anunció a última hora la televisión israelí, los cerca de 70 religiosos que también se encuentran en el templo han sido declarados rehenes por los 200 milicianos armados que permanecen en el interior de la Basílica de la Natividad y en la iglesia contigua de Santa Catalina. Según la misma fuente, los militantes -refugiados desde el martes en la basílica ante la ofensiva militar israelí en Belén-se preparaban para rendirse en la madrugada.
Las negociaciones para la rendición estaban a cargo del que fuera gobernador militar de Israel y el gobernador del distrito de Belén, y el ejército estaba dispuesto a identificar únicamente a los milicianos y a arrestar sólo a los que se encontraran en la lista los «buscados», explicó la televisión israelí.
Mientras tanto, tropas de infantería de la unidad de élite Golani, apoyados por paracaidistas, reservistas y unos 200 blindados, entraron en Naplusa desde distintos puntos de la ciudad, donde encontraron gran resistencia.
«El ejército está a las puertas de la ciudad antigua, los tanques ya realizaron varios disparos y las excavadoras comenzaron a trabajar para abrirles camino. Hay muchos militantes armados aquí dentro, mucha gente puede morir», declaró una familia que vive en el centro de la ciudad.
Fundada en el tercer milenio antes de Cristo, además de por su historia, Naplusa es conocida porque muchos de sus habitantes -miembros de movimientos terroristas como Hamas o Yihad (Guerra Santa) Islámica-han cometido los más sangrientos atentados en Israel en los últimos meses.
«Todos los activistas palestinos estamos juntos ahora. La política del primer ministro israelí
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