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"No tendremos piedad con los que encienden fuegos, incluso por imprudencia", subrayó el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, tras sobrevolar el incendio que ayer se inició en el macizo de los Maures (moros), a medio camino entre Tolón y Niza (sureste).
Sarkozy explicó que había dado "instrucciones a los responsables de la policía y de la gendarmería para poner en marcha patrullas" con las que atrapar a los pirómanos, un mensaje que se sumó al del presidente de la República, Jacques Chirac, que desde la Polinesia francesa había anunciado "sanciones de una extraordinaria gravedad".
"El Gobierno toma y tomará todas las medidas necesarias para hacer frente a esta situación dramática de una extrema gravedad, a esta tragedia", afirmó Chirac.
El ministro del Interior calificó la situación en el macizo de los Maures de "masacre ecológica", y afirmó que en la zona la sequía es peor que en 1976, el verano más seco de los últimos tiempos.
Esos llamamientos revelaban la inquietud de las autoridades ante una sequía extrema que afecta a todo el sur del país y que se une a múltiples indicios del carácter criminal de los incendios más importantes.
Los bomberos denunciaron que ayer hubo al menos una treintena de focos de fuego en el departamento de Var, y que en la localidad de Fréjus, en uno de los extremos del macizo de los Maures, se encontraron cócteles molotov preparados con botellas y mechas.
Unos 1.700 bomberos y un centenar de militares seguían movilizados en los tres incendios que se habían declarado en ese departamento, apoyados por una quincena de hidroaviones, aviones de reconocimiento y helicópteros.
Sarkozy indicó que a ellos se iban a sumar bomberos llegados del resto del país pero también una cincuentena del norte de Italia, y que se habían alquilado aparatos aéreos rusos para la lucha contra el fuego.
En los Maures, donde fallecieron tres personas -dos turistas británicos que paseaban por el bosque y una holandesa de edad avanzada en las afueras de la localidad de Saint-Maxime- el Mistral ya no soplaba hoy con tanta fuerza, y el fuego estaba "contenido" -según los bomberos-, pero la subida de las temperaturas hacía temer que las brasas se reavivaran.
Unas 6.000 personas, sobre todo turistas albergados en campings, han tenido que ser evacuadas en todo el departamento del Var a causa de los incendios, atizados por el viento, que calcinaron o causaron daños a decenas de viviendas.
El macizo de los Maures ya había sido víctima del fuego -se sospecha que de origen criminal- los pasados 17 y 18, en el que hasta entonces era el mayor incendio registrado en Francia este año, y en el que unas 10.000 hectáreas quedaron arrasadas.
Pero los estragos no se han limitado a la Costa Azul, sino que en el sur de Córcega, entre Porto Vecchio y Bonifacio, habían ardido hasta hoy unas 500 hectáreas en un fuego provocado que causó la muerte de un vecino de 49 años que intentó atajar las llamas que quemaban su casa.
La Seguridad Civil ha estimado, en un balance provisional, que desde el comienzo del verano ya han ardido más de 30.000 hectáreas de monte en Francia, lo que constituye un récord desde el aciago año de 1976.
La oleada de incendios no hará más que empeorar la temporada turística en toda la región mediterránea, que como el resto de Francia se prevé que cerrará este verano con un descenso de la actividad del 25 al 30 por ciento.
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