Los manifestantes destrozaron bancos, comercios y vehículos.
Las calles de Atenas siguieron siendo en la noche del domingo escenario de enfrentamientos entre la policía y estudiantes debido a la muerte de un joven de 15 años que se produjo el sábado luego de enfrentamientos entre grupos anarquistas y fuerzas de seguridad.
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Luego del deceso, que se atribuye al disparo de un policía, jóvenes manifestantes lanzaron decenas de cócteles incendiarios contra supermercados, bancos y negocios en el centro de la capital griega. Los incidentes que se prolongaban el domingo a la noche en Atenas dejaron al menos 11 heridos y 100 negocios, 20 bancos y más de 100 vehículos destruidos, indicaron los bomberos.
Algunos reportes apuntan que este es uno de los peores incidentes de violencia policial de la última década en Grecia y la primera vez desde 1985 que la policía mata a un menor en el país.
En esta segunda jornada de protestas, cientos de personas sufrieron por el gas lacrimógeno que la policía usó para dispersar a la muchedumbre. A la noche, la situación era un poco más tranquila "pero aún no se puede hablar de un fin de la alarma", comentó un policía en la radio, según el cual había un millar de jóvenes acantonados en la Universidad Politécnica que arrojaban cócteles molotov a la policía.
También se vivieron disturbios en la ciudad portuaria de Tesalónica, la segunda más grande del país, así como en Komotini e Ioannina, en el norte; en la isla de Creta y en la ciudad portuaria de Patras.
El policía de 37 años que al parecer realizó el disparo mortal fue acusado de homicidio. El agente se defendió diciendo que sólo efectuó tres disparos de advertencia y que uno de ellos impactó en el joven como tiro de rebote. Previamente, un grupo de anarquistas atacó el coche patrulla del oficial -en el que estaba con un colega- con piedras.
La fiscalía acusa a uno de los agentes de homicidio y al otro, de complicidad con el crimen. Ambos agentes fueron detenidos en prisión preventiva, señaló la radio griega.
Según testigos, sólo se produjo una discusión verbal entre los anarquistas y la dotación del patrullero tras lo cual el agente policial disparó en dirección al joven. "Fue un asesinato a sangre fía", opinó un testigo en la radio.
El adolescente había sido impactado en el estómago por una de las balas disparadas por el oficial, y falleció al arribar al hospital.
El ministro del Interior, Prokopis Pavlopoulos, presentó su renuncia, pero el primer ministro, Kostas Karamanlis, la rechazó. Pavlopoulos aseguró que los culpables tendrán que responder ante la justicia y pidió no atribuir culpas en forma precipitada: "Esperamos los resultados de los médicos forenses".
Karamanlis -cuyo gobierno viene estando bajo presión por una serie de protestas de trabajadores y estudiantes en los últimos meses- transmitió sus condolencias a la familia de la víctima y prometió una exhaustiva investigación sobre la muerte del muchacho.
Pero, en vistas de los violentos escenarios del sábado y domingo, convocó a una reunión de emergencia de los ministerios del Interior y del Orden Público esta noche.
El presidente griego, Karolos Papoulias, hizo una crítica indirecta al proceder policial y dijo que el Estado de derecho se vio afectada por estos acontecimientos.
Este tipo de enfrentamientos se verifican esporádicamente desde hace años en Atenas, donde grupos anarquistas realizan ataques incendiarios contra bancos y automóviles en el centro de la ciudad.
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