El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El suceso, según un portavoz militar, tuvo lugar de madrugada en el distrito de Dhangadhi, 550 kilómetros al oeste de Katmandú, cuando docenas de maoístas atacaron la prisión situada en la localidad de Triveni y utilizaron explosivos contra sus muros.
De los 168 reclusos que había en el lugar, algunos de ellos rebeldes maoístas, sólo 15 siguen en la cárcel, según la fuente militar.
Además de los 5 fallecidos, varios policías resultaron heridos en el ataque y se ha recuperado en la zona de los enfrentamientos el cadáver de un supuesto rebelde.
La emisora oficial Radio Nepal informó hoy de que anoche la Policía repelió un ataque contra varios locales oficiales y un banco en la ciudad de Dhangadhi.
El rey Gyenendra de Nepal destituyó el martes de la semana pasada al Gobierno del primer ministro Sher Bahadur Deuba, asumió todos los poderes para tres años y declaró el estado de emergencia en el país.
Gyanendra nombró al día siguiente un gabinete que el mismo encabeza, tras acusar al Gobierno de Deuba y los partidos de no haber sido capaces de poner fin a la violencia de los maoístas y no haber preparado el terreno para unas elecciones legislativas, pendientes en el país desde que el mismo monarca disolvió el Parlamento en octubre de 2002.
Deuba y los principales líderes políticos del país se encuentran en arresto domiciliario, mientras que cientos de miembros de partidos, sindicatos, grupos estudiantiles y de derechos humanos, además de algunos periodistas y abogados, han sido detenidos, según diversas fuentes.
Hoy mismo en Katmandú al menos una docena de personas fueron detenidas por la Policía cuando trataban de iniciar una manifestación convocada por la Sociedad para la Paz en Nepal, con el fin de protestar por la medidas reales y exigir democracia y la liberación de los presos políticos.
Por su parte, el Grupo Internacional de Crisis, una organización independiente con sede en Bruselas, difundió hoy un comunicado en Katmandú en el que señala que "el indefendible golpe de estado real del 1 de febrero del rey Gyanedra puede reforzar la insurrección maoísta e intensificar la guerra civil en Nepal".
En opinión de Gareth Evans, presidente del Grupo, "el rey Gyanendra justificó su golpe por la necesidad de hacer retroceder a los maoístas, pero está pasando justo lo contrario".
La organización, cuyo objetivo es prevenir y resolver conflictos sangrientos, afirma que "las fuerzas gubernamentales nepalíes no tienen capacidad para derrotar a los maoístas, especialmente ahora que las tropas se ocupan de controlar a los políticos y periodistas en Katmandú, en lugar de luchar contra la insurrección".
Desde el 1 de febrero, las Fuerzas Armadas y de seguridad mantienen tomadas las calles de Katmandú y las principales ciudades del país, que estuvo desde el 1 al 8 de febrero aislado del mundo con las redes telefónicas y de internet cortadas, salvo las de vía satélite.
En los últimos nueve días se ha impuesto una férrea censura militar a los medios de comunicación y también se ha advertido a las páginas de internet, que de nuevo desde ayer difunden noticias desde Nepal, que no deben publicar notas contrarias a las medidas reales, al nuevo Gobierno o a las Fuerzas Armadas y de seguridad.
Desde que los maoístas iniciaron su levantamiento para derrocar a la monarquía e imponer un república de corte comunista en Nepal, más de 11.000 personas han muerto por la violencia en el país, donde diversas fuentes aseguran que la guerrilla controla casi las dos terceras partes del territorio.
Dejá tu comentario