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29 de noviembre 2007 - 00:00

Guyana quiere ahora volver a ser colonia

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El mundo va y viene. A la ola de privatizaciones le siguió la de reestatizaciones. A las políticas keynesianas, las ortodoxas. A la caída del Muro de Berlín, el renacimiento de Rusia, poderosa ahora por el gas y el petróleo. Y también, la curiosidad de que Guyana, una antigua colonia británica emancipada en 1966, hoy trata de volver al protectorado de Londres. La semana pasada, Bharrat Jagdeo, el presidente de la República Cooperativa de Guyana, ofreció el control de toda su selva virgen a un organismointernacional dirigido por británicos, a cambio de un acuerdo bilateral con el Reino Unido, por el que se le asegura ayuda para su empobrecido país y asistencia técnica para hacer una transición hacia una economía «verde» o ecológicamente sustentable. De excelente «timing», la propuesta fue hecha cuando faltan pocos días para la conferencia sobre cambio climático organizada por las Naciones Unidas en Bali.

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Resulta extravagante en el mundo actual, que un país ceda casi 25 millones de hectáreasde selva tropical para que sean administradas, justamente, por su ex colonizador. Guyana es extravagante. Con 215.000 km2, este pequeño país, apenas más grande que Uruguay, se encuentra « ensandwichado» -según un cronista inglés-entre Brasil y Venezuela.

  • Problemáticos

  • Los vecinos de Guyana son un problema. Surinam (la ex Guyana holandesa) depuso por ahora sus reclamos territoriales. Brasil busca avanzar hacia el Caribe con una autopista que taladraría al sesgo su preciosa selva tropical. Por su parte, Venezuela reclama casi 60% de su territorio y no esconde sus intenciones. No sólo agregó una estrella más (el estado de Guyana) a su bandera tricolor, sino que incursiona periódicamente con efectivos militares.

    Como hace un mes, cuando 40 soldados venezolanos avanzaron varias leguas sobre territorio guyanés y volaron dos dragas que extraían oro de una cantera fluvial. Por supuesto que ya Hugo Chávez convenció al gobierno de Georgetown de firmar un acuerdo bilateral de cooperación energética, llamado PetroCaribe. Mientras tanto, EE.UU. procura instalar una base militar en Surinam, para controlar la avidez expansionista venezolana, proyecto que no es del agrado ni de Lula da Silva ni de Chávez.

    Guyana hoy es frágil. Carecede recursos bien explotados, su índice de pobreza va en aumento y parece irreconciliable política y étnicamente. Su presidente, Bharrat Jagdeo, es un economista formado en Rusia, que ya dio vuelta la página. Práctico, sabe que si cede a la tentación de la deforestación y la minería, Guyana terminará por desaparecer o será absorbida por Venezuela. «Somos un país con decisión política para preservar la selva y yo no soy mercenario ni esto es un chantaje», dijo el martes en Londres, en su presentación ante la Cámara de los Comunes. Sabe que en pocos días, en la conferencia de Bali, el tema del calentamiento global copará las tapas de los diarios. Por eso hizo hincapié en que si el Reino Unido acepta su propuesta de asistencia económica a cambio de la administración para la preservación de las reservas de carbono de la selva de Guyana, se instalará el primer antecedente de « compensación moral» frente al cambio climático.

  • Muchas aguas

    Los expertos saben que en el mediano plazo, Londres tendrá que abrir el juego al sector privado. Ya se está hablando de iniciativas como los «créditos voluntarios de carbono» para las empresas. Si consideramos que la preservación de las selvas tropicales húmedas (rain forests) es la única tabla de salvación frente al calentamiento global, la iniciativa de Guyana postulándose como el primer protectorado ambiental no es tan extravagante. Tampoco lo es el nombre de la reserva, Iwokrama, que en lengua makushi quiere decir «lugar de refugio».

    Guyana, en lengua aborigen, quiere decir «tierra de muchas aguas», y lo es, pues recibe las ramificaciones de los deltas del Orinoco y del Amazonas. Más de 40 ríos la recorren. Se dice que Américo Vespucio desembarcó en sus playas a principios del s. XVI, que la leyenda de El Dorado (leyenda cierta: hoy se extrae mucho oro en Guyana) llegó hasta la corte jacobina en Londres y que el pirata Walter Raleigh barrió con todos los barcos españoles de la zona. Colonizada en el s. XVII por la Compañía de Indias holandesa, desde el XIX fue colonia británica hasta su independencia. La composición demográfica de Guyana parece extraída de una novela de Emilio Salgari.

    El 50% de su población es originaria de India y a esta etnia pertenecen el partido gobernante y el presidente Jagdeo. Un 36% desciende de africanos (conforman la oposición política), y sólo 7% de su pueblo es originario.

  • Mano de obra

    Los indios fueron traídos como mano de obra por los ingleses a mediados del s. XIX, una vez abolida la esclavitud y el tráfico de negros. Tiene hoy el índice más alto en América de fieles musulmanes (10%) y de hindúes (35%). Muy pobre, con la mayor parte de sus empresas y servicios estatizados, es el único Estado angloparlante de Sudamérica continental. El 90% de su millón escaso de habitantes vive en la zona costera o en su capital, Georgetown. En los años 70, Guyana se hizo famosa por haber cobijado a Jim Jones, fundador de la secta People's Temple e instigador del suicido masivo de 933 seguidores.
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