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Tras el hallazgo del artefacto explosivo, fueron reforzadas aún más las medidas de seguridad en el aeropuerto internacional romano de Fiumicino para las oficinas de Iberia.
Por otra parte, la policía aeroportuaria aumentó sus controles en las oficinas y bancos de la compañía aérea y las inspecciones para el embarco a bordo, como así también de los aviones.
El artefacto explosivo frente a Iberia de Roma estaba colocado dentro de una especie de olla de acero a presión con cables eléctricos que, al parecer, se conectaban con un aparato electrónico (timer) y contenía un polvo blanco, probablemente nitrato.
Para desactivarla los expertos utilizaron también un chorro de agua sobre el timer.
Los investigadores deberán controlar ahora si la bomba, que fue descubierta y señalada a la policía por el portero del edificio, estaba en condiciones de explotar.
El edificio de cuatro pisos donde se encuentra Iberia -en un aristocrático barrio de Roma- hospeda también otras oficinas, como el Banco Unicredit y el Banco Commerz, donde se encontraban unas 40 personas.
El lugar fue desalojado por razones de seguridad.
El artefacto explosivo, según se informó, sería muy parecido al utilizado en Roma para el atentado -luego reivindicado por el grupo anarquista de las "Cinco C"- cometido el 17 de junio pasado en la escuela española Cervantes, en el Gianicolo del barrio de Trastevere.
La explosión destruyó la parte baja del portón de hierro, de unos 3 metros de altura.
La sede de Iberia en la capital italiana ya recibió en diciembre pasado una carta bomba remitida por un grupo anarquista definido CCCCC (Células contra el Capital Cárcel, sus Carceleros y sus Celdas).
Los paquetes bombas, siempre en diciembre del año pasado, fueron enviados también a las oficinas de Iberia en el aeropuerto milanés de Malpensa, y al romano de Fiumicino.
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