Crocce contó al diario «El Día» de La Plata que, tras abordar el tren «en el suburbio madrileño de Vicálvero», cuando la formación ingresaba en la estación Atocha, «hubo una explosión enorme». «El vagón se sacudió; me di un fuerte golpe en la cabeza y un vidrio de los muchos que volaron me cortó la frente», relató.
Tras sufrir «un brevísimo desmayo», se recuperó y corrió «como mucha gente hacia la parte de atrás del tren a ayudar a los heridos». Allí encontró «una masacre» y durante dos horas debió «levantar muertos y gente muy herida, cuando de repente estalló otra bomba en el segundo vagón».
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