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10 de agosto 2006 - 00:00

Hizbollah acepta repliegue, pero se complica negociación

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Beirut y Nueva York (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El líder de Hizbollah, Hassan Nasrallah, dijo ayer que su organización acepta el despliegue del ejército libanés en el sur del país y criticó el borrador de resolución que discute la ONU ya que, según su criterio, beneficia a Israel. Pese a esa aceptación, que implicaría un repliegue de sus milicianos, las discusiones seguían siendo difíciles en el organismo internacional, con Francia presionando por incluir en el proyecto el reclamo de una retirada inmediata de las tropas israelíes del Líbano y con EE.UU. oponiéndose.

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«El gobierno dice y decide sobre la defensa de la patria y la seguridad. Si todas las partes ven que el despliegue del ejército libanés en el Sur ayuda a una salida y hace que cese la agresión, nosotros lo aceptamos pese a que tememos por su seguridad», explicó Nasrallah en un discurso emitido por la cadena Al-Manar, portavoz de la milicia.

  • Temores

  • Nasrallah recordó que con anterioridad su grupo se había negado al despliegue del ejército libanés en esa zona, pero justificó aquella decisión en que su grupo temía, y sigue temiendo, que Israel lo ataque. Lo que no dijo es que el control del sur del país por parte del Estado significaría el fin de su poder en la región, estimulado por Irán y Siria.

    «El despliegue del ejército en la frontera es una salida honrosa», afirmó y acusó a EE.UU. de «obstaculizar cualquier salida que garantice los derechos nacionales del Líbano». Con todo, se opuso al despliegue de una fuerza internacional en la región.

    Esta es la primera vez que el líder extremista chiita acepta el plan del primer ministro, Fuad Siniora, de enviar 15.000 soldados al sur del país tan pronto como se retiren las tropas israelíes de la zona. Para el gobierno hebreo, esa salida serviría para neutralizar la amenaza que Hizbollah significa para Galilea, sometida a permanentes ataques misilísticos contra objetivos civiles.

    En sus declaraciones, Nasrallah criticó el borrador de resolución que se discute en el Consejo de Seguridad de la ONU, al que calificó de «injusto porque da a los israelíes lo que no han logrado en el campo de batalla».

    En ese contexto, Washington y París seguían negociando duramente un borrador de resolución que permita imponer un cese de la violencia, aunque anoche persistían fuertes diferencias en torno al reclamo libanés de una retirada israelí inmediata del Líbano, apoyado por Francia y resistido por la Casa Blanca.   

  • «Significativo»

    El embajador de EE.UU. ante la ONU, John Bolton, dijo por su parte que la declarada disponibilidad de Beirut de enviar soldados al sur del país es un elemento «significativo».

    «Vamos a tomar eso en cuenta en la resolución», prometió Bolton, quien, de todas maneras, advirtió que «la cuestión estratégica» detrás del conflicto «sigue siendo la misma».

    «Fundamentalmente -dijo-, no queremos que Hizbollah vuelva a infiltrar el sur del Líbano», por lo que «la cuestión sigue siendo cómo se despliega una presencia de seguridad efectiva» en la zona «cuando sea apropiado que se retiren las tropas israelíes». Esa «presencia» estaría dada por una fuerza internacional significativa y con poder de fuego, que asegure el desplazamiento de Hizbollah más al Norte.
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