Salen a la luz a un día de comenzar en Suiza una cumbre clave para el futuro de Al Asad.
Unas 55.000 fotografías que logró sacar del país un soldado sirio desertor proporcionan "evidencias claras" de los "asesinatos y torturas sistemáticas" de 11.000 detenidos por parte del gobierno sirio, aseguró un equipo de juristas de alto rango que se ocupan de casos de crímenes de guerra.
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Desmond de Silva, Geoffrey Nice y David Crane, tres ex fiscales de los tribunales para la antigua Yugoslavia y Sierra Leona, examinaron las imágenes y archivos proporcionados por un antiguo miembro de la policía militar siria y consideraron que prueban crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra cometidos por el régimen de Bashar al Assad.
Los juristas dijeron al diario "The Guardian" y a la televisión CNN que fueron contratados por el bufete británico Carter-Ruck, financiado por el gobierno de Qatar, un estrecho aliado de los rebeldes.
El informe, que documenta las muertes en prisión entre marzo de 2011 y agosto de 2013, se conoce antes del inicio de la conferencia de paz de "Ginebra 2" que pretende hallar una solución política para el conflicto en el país que dura casi tres años.
Según el proopositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, al menos 130.000 personas murieron en la guerra civil. La ONU habló de 100.000 muertos en julio y después dejó de contar víctimas al considerar que no tiene datos lo suficientemente fiables.
Las imágenes gráficas del último informe muestran a hombres con marcas de estrangulamiento, golpes brutales, signos de electrocución y muertes de inanición.
Los juristas dijeron también que las fotos muestran que el gobierno sirio utilizaba un sistema numérico para identificar tanto a los detenidos como al sector de los servicios secretos responsable de su detención y muerte.
La documentación, que probaría también asesinatos organizados, fue utilizada para seguir la pista a las víctimas para informar a sus familias, a quienes les dijeron que las muertes se debieron a un ataque al corazón o a problemas respiratorios.
"La necesidad de fotografiar a los asesinados es un fuerte indicio de que los asesinatos fueron sistemáticos, ordenados y dirigidos desde arriba", añade el equipo de juristas.
La mayoría de víctimas eran hombres jóvenes de entre 20 y 40 años. El equipo forense examinó unas 5.500 fotografías.
Los juristas señalaron que el ex soldado que consiguió las fotos, identificado como "Caesar" en el informe, no reveló signos de "sensacionalismo" ni parecía tendencioso.
"Aunque apoyaba a los opositores del régimen, el equipo está satisfecho con que narró honestamente sus experiencias", añade el texto. Además, "otras razones llevaron al equipo a concluir que sus pruebas son fiables y podrían ser utilizadas en un eventual proceso judicial".
Uno de los tres juristas, Sir Desmond de Silva, que fue fiscal jefe del tribunal especial para Sierra Leona, comparó las imágenes con las de supervivientes de los campos de concentración nazi.
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