Culminará hoy el impactante homenaje popular a Juan Pablo II en el Vaticano. Hasta anoche, más de un millón de fieles le habían rendido el último tributo a su papa en la Basílica de San Pedro (foto), soportando esperas de hasta 12 horas, y se estima que la cifra terminará superando el millón y medio. Se abrirá luego un paréntesis hasta el viernes, cuando unos 4 millones de personas llegarán a Roma para presenciar el funeral. La asistencia de unos 200 dignatarios de todo el mundo -entre ellos, George W. Bush, Tony Blair, Jacques Chirac, Silvio Berlusconi, Gerhard Schröder y Lula da Silva- podría ser un imán para grupos terroristas, por lo que se están tomando medidas de seguridad excepcionales. El viernes, el espacio aéreo quedará cerrado, aviones radar patrullarán a gran altura, se instalarán baterías antimisiles y se apostarán francotiradores y decenas de miles de efectivos.
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El lunes, en el primer día de capilla ardiente, abierta por la tarde, pasaron por ella 400.000 personas, y para la jornada de ayer los cálculos eran de 600.000, según los datos facilitados al Vaticano por la Protección Civil italiana.
Para hoy se espera que desfilen ante los restos mortales del Pontífice otras 600.000 personas. Según informaciones oficiales,
La capilla ardiente fue abierta a las 19.45 hora local del lunes, poco después de que el cuerpo sin vida de
Desde primeras horas de la mañana había ya fieles esperando el momento. Desde entonces, el flujo de personas no se ha interrumpido, con la excepción de una hora en que fue cerrada la Basílica para labores de limpieza.
La fila para rendir el último adiós a Juan Pablo II es interminable y discurre por la Vía de la Conciliación, la amplia calle que une Roma con el Vaticano, y las calles anexas.
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