Nueva York (enviado especial) - El diálogo con el analista de riesgo Gabriel Torres incluyó un apartado sobre la evaluación que hace Moody's de la situación de la Argentina. Participó también el mexicano Mauro Leos, quien se ocupó varios años del escritorio de la Argentina de Moody's.
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Periodista: ¿Cómo ve el devenir político en la Argentina?
Gabriel Torres: Si se compara a la Argentina con otros países con calificación similar, como Bolivia y Paraguay, se ve que su economía es mucho más grande, con un ingreso per cápita mucho más elevado. En cuanto a la deuda pública, si bien tiene un nivel más alto en relación con el PBI que en otros países ubicados en su categoría, ha caído drásticamente en lo interno y lo externo en relación con 2002. El nivel de calificación de B3, como lo tenemos ahora, se debe a las dudas enormes sobre la capacidad y la habilidad del gobierno para enfrentar shocks. El ejemplo es la crisis con el campo. Cuando por los precios históricos de los granos el país parecía inmune a la crisis, el gobierno logró crear un conflicto que lo llevó a una derrota política. Esa combinación entre la total imprevisibilidad de las políticas públicas con la estrategia de confrontación hace que haya tantas dudas y que aumente el riesgo.
P.: ¿Ve un peligro de otro default?
G.T.: La Argentina tiene una necesidad de financiamiento para 2009 del orden de 3% del PBI. Ello no debería ser un problema para un país de su tamaño. Pero la total desconfianza en la capacidad de financiarse hace que casi no tenga dónde fondearse. Por ello el riesgo de default se vuelve más elevado. Para nosotros, la categoría B3, B2 (Venezuela) y B1 (Uruguay, probablemente en ascenso) es para los países que están «a un shock» del default. Sin embargo, para bajar más a la categoría CAA se tiene que estar a punto del default y eso no lo vemos en la Argentina.
P.: ¿Por qué subestimaron el crecimiento del país desde la recuperación de 2003?
Mauro Leos: Las estimaciones se quedaron cortas para todo el mundo, empezando por las del Presupuesto del gobierno. En cualquier economía, después de una caída fuerte, hay un rebote. En el caso de la Argentina, el contexto internacional fue favorable. La pregunta más importante es si ese crecimiento es sustentable. Una buena parte del crecimiento estaba fomentado por una política muy expansiva del gobierno. Ello y las dudas por las condiciones financieras generaron una subestimación. En lo que no se erró es en que ese crecimiento no era sostenible en el mediano plazo. Se está viendo que ha habido un ajuste muy fuerte.
G.T.: Para nosotros el crecimiento del año que viene es de 3,5%. Otros hablan de un colapso muy grande, una caída de 5%. Pero el crecimiento del país no significa que haya menos riesgo.
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