El gobierno griego anunció recompensas de hasta un millón de euros por toda información que conduzca a la detención de los responsables de los incendios que arrasan el país y que han provocado ya la muerte de 63 personas.
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Esta es la respuesta del ejecutivo heleno ante el convencimiento de que los incendios tienen un origen criminal: "Que tantos fuegos hayan estallado al mismo tiempo en tantos lugares, no puede ser cosa del azar", declaró el primer ministro, Costas Caramanlis, en un mensaje a la nación.
Otras siete personas han sido detenidas como presuntos responsables de los incendios. Giorgos Stamulis, portavoz del departamento de Gestión Bomberos, informó que con esas detenciones son 33 los sospechosos de provocar incendios detenidos desde el pasado mes de junio.
El portavoz dijo en Atenas que quince de esas 33 personas han sido acusadas de prender fuego con intención y las otros 18, por descuido.
Las recompensas anunciadas van desde los 100.000 al millón de euros (entre 136.000 y 1,36 millones de dólares) para quien revele cualquier información que permita la detención de los pirómanos.
El gobierno sospecha que detrás de los fuegos se esconden intereses inmobiliarios, aunque ya advirtió de que las zonas devastadas serán replantadas de árboles y no se permitirá edificar. La construcción es la segunda actividad económica del país, por detrás del turismo.
Las autoridades griegas elevaron el número de víctimas mortales provocadas por las llamas a 63, después del hallazgo de dos cadáveres en la población de Agnanta, en el Peloponeso. Se trata de los incendios más mortíferos en el mundo desde 1871.
Azotados por vientos de más de 70 km/h, más de 30 incendios seguían arrasando el oeste y el sur de la península del Peloponeso y la isla de Eubea, donde se hallan los principales frentes, que hasta el momento no pudieron ser controlados pese al descenso de la temperatura, a 33 grados centígrados.
Más de 800 bomberos griegos, ayudados por decenas de colegas llegados de otros países, así como 20 aviones y 19 helicópteros, luchaban en el Peloponeso y en Phiotida, en el centro del país, contra nuevos focos iniciados en las últimas horas. Casi 500 soldados también fueron movilizados.
Los bomberos cercaron la ciudad de Olimpia, cuna de los Juegos Olímpicos, después de que lograran evitar que las llamas arrasasen una de las joyas históricas del patrimonio mundial.
"El nuevo museo arqueológico fue salvado y las llamas no entraron en la antigua Olimpia, donde todos los sistemas antiincendio funcionaron", explicó el secretario general del ministerio de Cultura, Christos Zahopoulos.
Sin embargo, las autoridades temen que un cambio en la dirección del viento haga retroceder las llamas después de que el fuego llegase a las mismas puertas del estadio olímpico.
En algunas de estas zonas, los residentes riegan la tierra con simples mangueras de jardín en un intento desesperado de evitar el avance de las llamas.
Los habitantes y turistas de los 40 pueblos que fueron evacuados, se desplazaron a las playas y a las áreas costeras para huir del fuego.
Las autoridades prevén repartir un millar de tiendas de campaña y prometieron ayuda financiera y de alojamiento a los damnificados.
El fuego también ha incendiado la vida política griega. La oposición socialista y la prensa acusan al gobierno conservador de intentar tapar su falta de previsión y desorganización en la lucha contra el fuego.
Para el próximo 16 de septiembre están programadas las elecciones legislativas anticipadas. El gobierno griego decretó el sábado tres días de luto nacional así como el estado de emergencia en todo el país.
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