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"Está generalmente aceptado que el IRA está preparado para desarmarse de forma histórica, en un contexto de acuerdo comprensivo entre las partes", declaró hoy Adams a la cadena de noticias británica BBC.
Sin embargo, el líder republicano condicionó la decisión al reinicio del diálogo de paz con los unionistas y el gobierno británico, suspendido en 2002.
Las negociaciones se detuvieron tras una demanda del Partido Democrático Unionista (DUP), del reverendo Ian Paisley, de reformular el Acuerdo del Viernes Santo de 1998 y exigir la desmilitarización inmediata del Ejército Republicano Irlandés (IRA).
"El problema es que no veo evidencia alguna de que el DUP cambie de posición", dijo Adams.
El DUP, que se niega a sentarse en la mesa de diálogo con el Sinn Fein por considerar a este grupo portavoz del IRA, afirmó que no aceptará acuerdo alguno hasta que el grupo paramilitar irlandés "se desarme de forma unilateral y controlada".
Los partidos republicanos norirlandeses acusan al grupo de Paisley de jugar a "políticas de escape", para evitar un acuerdo pluri-partidario.
Por otra parte, en una entrevista que publica hoy el diario británico The Times, el jefe del Estado Mayor del Ejército del Reino Unido, general Mike Jackson, declaró que las tropas de su país podrían abandonar Irlanda del Norte para fin de año.
Jackson se mostró optimista sobre el posible comienzo de la retirada de tropas británicas del Ulster y agregó que es "posible" una "normalización" del proceso en la región hacia fin de año.
Los republicanos del Sinn Fein exigen la retirada completa de las tropas británicas del Ulster, donde hay 11.200 soldados, además de la puesta en marcha del Acuerdo del Viernes Santo (1998).
Las declaraciones de Gerry Adams sobre la posibilidad de desarme tienen lugar, además, unas semanas después de que una rueda de negociaciones con la participación del premier británico, Tony Blair, y su colega irlandés, Bertie Ahern, culminara sin un acuerdo por la devolución de las instituciones al Ulster.
Londres y Dublín afirmaron que trabajan en una nueva propuesta de negociaciones para reavivar el Acuerdo del Viernes Santo y poner fin al "impasse" político del Ulster, y de esta forma conseguir la devolución de las instituciones a Belfast.
El conflicto en el Ulster, que lleva más de treinta años sin resolverse, provocó la muerte de unas 3.600 personas, además de miles de heridos en incidentes raciales, sectarios o religiosos.
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