Hasta ahora, el gobierno de Bush había pedido ayuda para el control de la seguridad en el país invadido, un reclamo al que respondieron positivamente España, Polonia, Dinamarca, otros países centroeuropeos y algunos centroamericanos. La Casa Blanca había argumentado que la reconstrucción del país se haría con las regalías de la actualmente diezmada industria petrolera. «Creemos que nuestra propia contribución de 20.000 millones de dólares será crucial para influir en el apoyo de otros gobiernos», afirmó Taylor. Ese dinero forma parte del monto total de 87.000 millones de dólares pedido por el presidente estadounidense,
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