Una mujer iraní reza ayer ante el mausoleo del fundador de la República Islámica iraní, el ayatollah Khomeini. La teocracia se encuentra ante la inminencia de sanciones por su plan nuclear.
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Tanto la Unión Europea como EE.UU. temen que la reanudación del programa de enriquecimiento de uranio derive en el desarrollo de la bomba atómica del régimen islamista.
Los diferentes plazos que impuso la AIEA fueron sobrepasados por las decisionesdel gobierno de Ahmadinejad. Los expertos del organismo dependiente de la ONU indicaron que el régimen iraní no brinda información sobre el estado de su desarrollo nuclear, además de incumplir sus disposiciones. Es por ello que el 4 de febrero pasado remitió un informe al Consejo de Seguridad, y hoy el board de 35 países de la AIEA podría, directamente, girar el caso.
El Consejo, presidido en marzo por la Argentina y en el que EE.UU., Gran Bretaña, Rusia, Francia y China tienen poder de veto, podría disponer sanciones hasta militares, según reiteraron funcionarios de la administración Bush.
Sin embargo, se descuenta que China y Rusia vetarán esa instancia, ya que ambos tienen nexos económicos e incluso militares en el caso ruso. Es por ello que en las próximas semanas podría reeditarse la agitación que precedió a la invasión a Irak en marzo de 2003, aunque los planes de la Casa Blanca, en una opción de máxima, parecen más orientados a un ataque para desactivar las plantas nucleares iraníes por encima de un ataque similar a la que llevó a cabo para derrocar a la dictadura de
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