Evacuó las fuerzas de infantería y los vehículos blindados que estaban ubicados en el centro de la ciudad. Hizo el traslado luego de que varios países europeos acordaran recibir a 13 palestinos refugiados en la Basílica de la Natividad. Israel prepara un ataque a la Franja de Gaza, que ya parece inminente. Será en represalia al atentado que mató a 17 personas en Tel Aviv.
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Entre tanto, otro frente amenaza con abrirse en la franja de Gaza, en cuyos alrededores el ejército concentra tropas. Uno a uno, los palestinos sitiados en la Natividad salieron de la iglesia. Inmediatamente después de haber franqueado la puerta, los 13 palestinos sospechosos subieron a bordo de un autobús estacionado en las cercanías y fueron conducidos al aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, en donde fueron embarcados en un avión militar británico en dirección a Chipre.
Alojados en un hotel chipriota frente al mar, esperarán 48 horas antes de ser enviados a diferentes países europeos en donde cumplirán su exilio. Hasta ahora, tres países, Italia, Portugal y Grecia, confirmaron que recibirían a los palestinos, mientras que España, presidente de turno de la Unión Europea (UE), podría recibir a alguno.
Por su parte, el ministro israelí de relaciones Exteriores, Shimon Peres, indicó este viernes en Roma luego de una reunión con el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, que Israel se reservaba el derecho a pedir la extradición de los 13 palestinos que se exiliarán en Europa.
"Esas personas tienen las manos manchadas de sangre. Han asesinado personas", afirmó Peres a la prensa al término de su encuentro con Berlusconi.
En Gaza, el grupo radical palestino Movimiento de la resistencia islámica Hamas, denunció el viernes por la noche el acuerdo concluido entre Israel y la Autoridad Palestina que puso fin al sitio de la basílica, calificándolo de "mercadeo sospechoso".
Escoltados por el ejército, otros veintiséis palestinos, considerados menos peligrosos, fueron llevados hasta la franja de Gaza, donde fueron recibidos como héroes. Otros veinticuatro, a los que Israel, en principio, no acusa de nada, quedaron libres tras un simple control de identidad.
Diez militantes extranjeros pro-palestinos, que se habían quedado en la iglesia tras la salida de los palestinos, abandonaron a su vez el recinto. Acusados de entrar en "zona militar cerrada", fueron detenidos y encarcelados por la policía israelí a la espera de su expulsión.
La dirección palestina acusó al ejército israelí de haber profanado la basílica de la Natividad en Belén y de haber violado así el acuerdo sobre el fin del sitio a la Iglesia. En un comunicado publicado por la agencia palestina WAFA, la dirección acusa al ejército israelí de haber "profanado la Iglesia con el pretexto de estar buscando tres fusiles".
Tras el levantamiento del sitio, el ejército israelí se retiró totalmente de la zona autónoma de Belén tras el sitio que realizaron durante 39 días, según informaron fuentes de los servicios de seguridad palestinos. Belén era la última ciudad de Cisjordania ocupada por el ejército israelí, que se retiró de otras cinco ciudades cisjordanas reocupadas tras el lanzamiento de la operación "Muralla" el 29 de marzo pasado.
El presidente norteamericano George W. Bush calificó la solución de la crisis de "desarrollo positivo" que "tendría que hacer avanzar las perspectivas de reanudar el proceso político hacia la paz". Pero si el asunto de Belén probó que incluso en una situación aparentemente difícil, es posible alcanzar una solución negociada, las perspectivas de paz siguen siendo sombrías.
El ejército israelí procedió en efecto a movilizar de urgencia a reservistas el jueves por la noche y a acumular blindados cerca de la franja de Gaza, en previsión de una amplia ofensiva para responder al atentado suicida del martes en Rishon le Zion, cerca de Tel Aviv, que causó 16 muertos. El atentado fue reivindicado por el movimiento islamista Hamas, cuya base principal se encuentra en la franja de Gaza.
La ofensiva israelí fue aplazada este viernes por la noche, según la televisión estatal, porque se perdió el efecto sorpresa. A causa de "filtraciones" informativas, el ministro israelí de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, habría decidido postergar la ofensiva, según indicó una fuente de seguridad.
Además, según la prensa israelí, el Estado Mayor sacó conclusiones de la operación "Muralla" lanzada el 29 de marzo en Cisjordania y es consciente de los riesgos para sus hombres y para la imagen del país si la población palestina sufre pérdidas desmesuradas en los combates en zonas superpobladas de la franja de Gaza.
El estado mayor prefiere operaciones puntuales a una ocupación de terreno, según esas fuentes. Finalmente, un atentado con explosivos o granadas tuvo lugar en la mañana de este viernes en Beersheva, en el sur de Israel, causando tres heridos leves, según fuentes policiales y médicas citadas por la radio pública.
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