Imágenes de las operaciones en Bint Jbeil, un feudo de Hizbollah al sur de Líbano.
Cuatro observadores de la ONU y un comandante de alto rango de Hizbollah murieron hoy durante la ofensiva israelí en el sur del Líbano, mientras la diplomacia apuesta a que una conferencia internacional que se celebrará mañana en Roma avance hacia un "cese el fuego" en Medio Oriente.
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Israel continuó hoy con sus bombardeos sobre Beirut, en el marco de una guerra que causó más de 400 muertos en dos semanas, y anunció que tiene "bajo control" a la localidad de Bint Jbeil, considerada un bastión de Hizbollah, informaron fuentes militares israelíes.
La zona fue hoy escenario de encarnizados combates, mientras Hizbollah siguió castigando a las poblaciones israelíes cercanas a la frontera con sus cohetes Katiusha.
La acción de guerra de mayor repercusión fue un ataque de la aviación israelí contra un puesto de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (UNIFIL), que causó la muerte de cuatro observadores, según informes de la policía libanesa y la ONU.
Los primeros informes sostuvieron que debajo del edificio, situado en el sur del Líbano, en cercanías de la localidad de Khiam, puede haber más víctimas.
Ayer, otro puesto de fuerzas de paz de la ONU en el sur del Líbano fue alcanzado por fuego israelí, y cuatro soldados de la fuerza internacional resultaron heridos.
La UNIFIL fue creada en 1978 y actualmente cuenta con unos 2.000 soldados apostados a lo largo de la frontera entre Israel y Líbano.
En tanto, el ejército israelí informó que sus tropas mataron al comandante Abu Jafaar, quien estaba a cargo de las milicias de Hizbollah en lucha en la frontera entre Israel y el Líbano.
Jafaar fue muerto por las tropas israelíes durante una batalla en cercanías del poblado de Maroun al Ras, dijo la agencia internacional.
Uno de los objetivos estratégicos de la campaña militar israelí es el poblado de Bint Jbeil, donde Hizbollah agrupa a gran parte de sus fuerzas en su resistencia a los avances israelíes.
El comandante de la división Galilea del Ejército israelí, general de brigada Gal Hirsch, aseguró que sus tropas han tomado "pleno control" en Bint Jbeil, informó otra agencia.
"Hemos conseguido el pleno control de Bint Jbeil y con ello, muchos habitantes del norte de Israel estarán ahora protegidos de los disparos de baja trayectoria (de cohetes de Hizbollah) y pronto, de los de alta trayectoria también. Estamos trabajando para este fin", indicó Hirsch.
El comandante añadió que "los terroristas" que se enfrente a Israel "saldrán heridos" y aseguró que muchos milicianos de Hizbollah fueron puesto en fuga por los daños causados por el fuego israelí a sus estructuras de guerra.
En sintonía con Hirsch, el portavoz de UNIFIL, Milos Strugar, dijo a DPA que "el Ejército israelí se encuentra en Bint Jbeil" y que "algunos combates esporádicos se registran en y fuera del pueblo".
"La población civil en Bint Jbeil está atrapada entre el fuego cruzado", añadió Strugar.
Estas acciones se producen en momentos en que diplomáticos de diferentes países interesados en la situación de Medio Oriente se preparan para iniciar mañana en Roma una conferencia destinada a discutir la posibilidad de encontrar un camino hacia "la paz durable" en medio Oriente.
Representantes de más de veinte países y organizaciones internacionales, entre ellas la ONU, el Banco Mundial y la Unión Europea partciparán de esa conferencia.
"Nuestro objetivo prioritario es obtener un alto el fuego, aunque no dejaremos de lado la oleada de problemas humanos" causados por el conflicto, dijo el primer ministro italiano, Romano Prodi.
La Conferencia fue programada por el llamado "Grupo del Líbano", integrado por Francia, Reino Unido, Italia, Finlandia, a cargo de la presidencia temporal de la Unión Europea (UE), Estados Unidos, Egipto y el Banco Mundial.
También participará de la reunión el secretario General de la ONU, Kofi Annan.
Además está prevista la asistencia de representantes de varios estados de la región, incluido el primer ministro del Líbano, Fuad Siniora, Arabia Saudita, Egipto y Chipre, y delegaciones de España, Alemania, Rusia, Canadá y Turquía.
Corredor de seguridad
Israel pretende controlar una zona de seguridad en el sur del Líbano hasta que se despliegue una fuerza internacional que asuma su manejo, dijo el martes el ministro de defensa israelí, Amir Peretz.
Israel cree que se necesitará de una fuerza de estabilización de entre 10.000 a 20.00 hombres y que podría desplegarse una o dos semanas después de que las potencias occidentales lo aprueben, dijeron miembros de alto rango del gobierno israelí.
La estimación de 20.000 hombres casi doblan el tamaño de la fuerza multilateral que discuten las potencias europeas.
Peretz dijo que Israel mantendría el control de una zona de seguridad disparando contra cualquiera que ingrese a ella. El ministro dijo que el tamaño de la zona cambiaría. "Es una línea que cambia. Depende de las limitaciones en terreno", dijo a periodistas.
Fuentes del gobierno israelí estiman el ancho de la zona en unos tres a cuatro kilómetros. Diplomáticos occidentales informados por el gobierno israelí dijeron que podría llegar a cinco ó 10 kilómetros de ancho en algunos lugares.
Funcionarios de gobierno dijeron que Israel mantendría su ofensiva contra Hizbollah hasta que la fuerza multilateral comience a desplegarse para evitar que Hizbollah vuelva a armarse.
"No puede ser provisorio", dijo un funcionario israelí de alto rango. "Sería dar tiempo a Hizbollah para que regrese a la frontera", agregó.
Diplomáticos occidentales y analistas dijeron que la fuerza internacional incluiría infantería, unidades blindadas y fuerzas especiales entrenadas en el manejo de situaciones de crisis.
Diplomáticos informados por el gobierno israelí dijeron que la cifra de 20.000 hombres incluiría a las unidades de apoyo logístico. Un contingente entrenaría al Ejército libanés.
Un funcionario de alto rango del gobierno israelí dijo que la cifra de 20.000 soldados era "un tope" y un diplomático occidental señaló que era la "oferta inicial" de Israel en las negociaciones en torno a la fuerza propuesta.
El Estado judío quiere que la fuerza internacional asegure el sector libanés de la frontera israelí con la ayuda del Ejército del Líbano. Israel y Estados Unidos quieren además alejar al menos unos 20 kilómetros a Hizbollah de la frontera.
Se cree que Hizbollah posee cohetes de largo alcance que podrían caer sobre el área de Tel Aviv, densamente poblada, a unos 130 kilómetros de la frontera.
"A menos que detengamos el suministro (de cohetes), 20 kilómetros no serán nada", dijo un funcionario israelí.
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