La escalada de la guerra en Medio Oriente parece no tener freno. Israel logró ayer un objetivo estratégico al sitiar un importante bastión de Hizbollah. De esta manera, las fuerzas israelíes crearían una «franja de seguridad» en el sur del Líbano. El gobierno de Israel busca con esto forzar un despliegue de tropas multinacionales para controlar la zona. En ese sentido, es clave la reunión que se realizará hoy en Roma, en donde participará la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice. Las esperanzas están puestas en que de esta conferencia internacional surja una solución a la crisis en la región.
Un carro blindado israelí circula por el pueblo libanés Marun al-Ras. Anoche continuaba el fuego
cruzado en la «capital» de Hizbollah.
Beirut y Jerusalén (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Las fuerzas israelíes lograron ayer sitiar Bint Jbeil, un importante bastión de Hizbollah mientras proseguían los combates y bombardeos en otros puntos del sur del Líbano y en el Estado hebreo, que causaron víctimas fatales en ambas partes.
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El objetivo del ataque, según afirmó el ministro de Defensa, Amir Peretz, es lograr construir una «franja de seguridad» en el sur del Líbano y a lo largo de la frontera con Israel, y aseguró que controlarán ese territorio indefinidamente hasta que se desplieguen tropas multinacionales.
Anoche tanques y tropas habían rodeado el pueblo de Bint Jbeil y mantenían enfrentamientos esporádicos con grupos de la resistencia. «En las últimas 24 horas matamos entre 20 y 30 terroristas», dijo el brigadier general Ido Nehushtan. El ejército israelí también informó sobre las muertes de dos militares en esos enfrentamientos.
«Hay combates en todas direcciones, incluyendo desde el aire. Estamos golpeando a los terroristas, tomamos varios prisioneros y el enemigo sufrió más que unas pocas víctimas, y ahora estamos estabilizando la situación para tomar por completo la localidad», dijo el coronel israelí Itzik Ronen.
Al cierre de esta edición, tropas israelíes dijeron haber matado en combate al comandante militar de Hizbollah. El ejército israelí precisó que el dirigente se llamaba Abu Jafaar y estaba a cargo de la milicia chiita en la frontera entre Israel y el Líbano.
Por su lado, cuatro observadores de la UNIFIL, la misión de paz de la ONU para el Líbano, murieron hoy a la madrugada local por un bombardeo israelí al puesto de control ubicado en Khiam, precisaron fuentes del organismo. El portavoz de UNIFIL en la región, Milos Strugar, informó que «una bomba de avión impactó de lleno en el edificio y el refugio en la base del grupo de observadores en el Líbano» Según testigos, el edificio se derrumbó cuando los observadores estaban en los refugios subterráneos. Luego del episodio, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, exigió una investigación por el «ataque aparentemente deliberado» contra la base del organismo. «Hago un llamamiento al gobierno de Israel a que lleve a cabo una investigación sobre este incidente perturbador y exijo que detenga cualquier otro ataque dirigido a posiciones y al personal de la ONU», aseveró en un comunicado.
En respuesta a las palabras de Annan, el embajador israelí ante la ONU dijo «estar conmocionado y profundamente angustiado por la apresurada declaración del secretario».
Durante el 14º día de combates, también se produjeron nuevos ataques perpetrados por ambos bandos. Una serie de bombardeosisraelíes contra Nabatiye, sur del Líbano, causaron la muerte de al menos ocho personas pertenecientes a la misma familia, informaron fuentes locales. Asimismo, fueron lanzados cohetes contra el sur de Beirut, en particular en el barrio Haret Hreik, y sus alrededores, informó la televisión libanesa.
Por otro lado, la ciudad israelí-de Haifa fue nuevamente bombardeada por Hizbollah. Según las fuentes, al menos siete misiles explotaron en esa ciudad del Norte.
Un anciano habitante de Haifa murió de un infarto tras la explosión de un cohete cerca de su casa, informó la radio militar. Mientras que una joven de quince años falleció por el impacto directo de un cohete contra la aldea árabe de Maghar, vecina a la ciudad israelí de Tiberíades, informó la radio pública.
Misiles sobre Galilea
También una lluvia de misiles Katiusha lanzados por los milicianos cayó al mediodía sobre Galilea, informaron fuentes israelíes. Safed y Nahariya también fueron blanco de ataques, pero no se registraron víctimas.
Por su parte, el primer ministro Ehmud Olmert aseguró que Israel tiene «la resistencia necesaria para llevar a cabo una guerra larga contra Hizbollah».
«Proseguiremos esta batalla para lograr todos nuestros objetivos y derrotar a los enemigos que ataquen al pueblo y la tierra de Israel», añadió el primer ministro israelí.
Este último precisó que frente a los cohetes lanzados por Hizbollah, Israel posee «un arma secreta: el pueblo judío».
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