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14 de mayo 2021 - 00:00

Grave: la violencia intercomunitaria se sale de control

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Jerusalén - El Gobierno israelí anunció ayer un despliegue masivo de fuerzas de seguridad en ciudades de mayoría o de gran población árabe-israelí en medio de los peores enfrentamientos entre sus ciudadanos judíos y musulmanes en más de dos décadas, que suman un segundo frente a la guerra en curso entre Israel y la Franja de Gaza, controlada por el movimiento extremista Hamás.

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En tanto, el ministro de Defensa, Benny Gantz, anunció ayer que oficiales de la reserva de la guardia fronteriza, que normalmente opera en Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel, serán desplegados en las ciudades del país en las que cohabitan musulmanes y judíos. “Estamos en una situación de emergencia y es necesario reforzar masivamente las fuerzas sobre el terreno”, dijo.

Al visitar la ciudad central de Lod, en la periferia sur de Tel Aviv y una de las más afectadas por los disturbios intercomunitarios, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtió ayer que podría adoptar severas medidas para contener la violencia, incluyendo la cuestionada “detención administrativa”, medida que se aplica mayormente a los palestinos.

Desde hace cuatro días, palestinos de nacionalidad israelí e israelíes judíos recorren las calles de esas ciudades de población mixta desbocados, atacándose entre sí e incendiado propiedades y autos, en un espasmo de violencia que constituye una seria amenaza para la paz interna de Israel, ya que el 20% de sus ciudadanos son árabes.

La situación es tanto más peligrosa en cuanto coincide con la ofensiva aérea lanzada el lunes por Israel contra la Franja de Gaza y los cientos de ataques con cohetes disparados desde allí hacia Israel por los grupos islamistas Hamás y Yihad Islámica, resultados, a su vez, de una ola de enfrentamientos en Jerusalén por el previsto desalojo de varias familias árabes y la apropiación de esas viviendas por parte de ciudadanos judíos.

Netanyahu anunció que podría apelar a las “detenciones administrativas”, una práctica que consiste en arrestar sin cargos a una persona por hasta seis meses y que se remonta a la época en que el territorio del actual Israel y de la Autoridad Palestina eran controlado por el Imperio Británico, entre 1920 y 1948.

Las advertencias y el despliegue de efectivos, sin embargo, no detuvieron los enfrentamientos. Grupos palestino-isrealíes e israelíes libraron en la noche del miércoles, por tercera jornada consecutiva, serias refriegas entre sí y contra la policía en la ciudad central de Lod, una de las más afectadas, pese a un estado de emergencia y un toque de queda nocturno.

Ayer a la mañana, un hombre judío fue apuñalado en esa localidad y su mujer dijo que fue atacado por un grupo de árabes que gritaba “Alá es los más grande”.

La Policía dijo que dos personas fueron baleadas hoy en la ciudad en otro hecho. Asimismo, en Jerusalén, un palestino-israelí fue apuñalado ayer en un mercado.

Por otro lado, árabes hirieron de gravedad a un hombre judío al que golpearon en la norteña ciudad de Acre y judíos intentaron linchar a un palestino en Bat Yam, al sur de Tel Aviv.

Al menos 374 personas fueron detenidas y 36 policías heridos por la violencia intercomunitaria en Israel, informó la Policía.

En la noche del lunes para el martes, un palestino-israelí había sido asesinado a tiros en Lod, al parecer por extremistas judíos.

Los palestino-isrealíes son aquellos palestinos que se quedaron en sus casas, y no se fueron al exilio, al fundarse Israel, en 1948. Desde hace años denuncian ser discriminados como “ciudadanos de segunda categoría”.

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