Jerusalén - La potencia y la precisión de fuego de Hamás, y también la aparición de nuevas armas, despertó sorpresa en Israel.
Jerusalén - La potencia y la precisión de fuego de Hamás, y también la aparición de nuevas armas, despertó sorpresa en Israel.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Demostración, de acuerdo con varios entendidos, de que la organización terrorista se fortaleció y ahora tiene a su disposición un verdadero ejército.
Ya son muchos en admitir que en el nuevo round arribaron inesperados misiles “Ayash250” -uno de ellos fue lanzado contra el aeropuerto Ramon, en el norte de Eilat- y la introducción de drones explosivos, cuatro de los cuales enviados en misión contra las tropas israelíes contiguas en la Franja y contra un objetivo estratégico frente a la costa israelí
“Un asombro existió desde el primer momento, cuando Hamás inició las hostilidades con un ataque desafiante, disparando hacia Jerusalén”, comentó Efraim Inbar, director del Centro de Estudios Estratégicos de Jerusalén (JISS).
“Indudablemente con el correr de los años potenció su propio arsenal tanto con el contrabando como reforzando las capacidades de producción autónoma, con personal especializado que se perfeccionó en el exterior. Por ejemplo, Irán”, dijo el experto.
Otro elemento sorpresivo está ligado a la capacidad de Hamás y de la Yihad Islámica de sincronizar el lanzamiento de una gran cantidad de misiles desde los túneles subterráneos, invisibles a la aviación israelí.
Ayer, el ala militar de Hamás presentó con orgullo las primeras imágenes del nuevo “Ayash250”, que tiene un alcance de 250 kilómetros y una ojiva de 250 kilogramos de explosivos.
Entre los proyectiles ya conocidos figuran los M-75 (versión local de los Fajr-5 iraníes), con un alcance de 75 kilómetros, los J-80 (dedicados a la figura de un comandante muerto en combate, Ahmed Jaabri), con un alcance de 80-100 kilómetros, los R-160 (dedicados a la memoria de líder Abdel Aziz Rantisi), que agreden hasta 160 kilómetros, y los Khaibar M-320, de origen sirio, con un alcance de 100-200 kilómetros. Los cohetes más potentes tienen ojivas con 200-250 kilos.
En estos ataques, según Ibar, Israel trata de demoler la mayor parte del potencial ofensivo y las capacidades productivas de Hamás. “Pero es como cortar el paso”, explica, pues Hamás demuestra gran capacidad de recuperación y se perfecciona con lanzamientos experimentales hacia el mar.
El próximo escalón que preocupa a Israel -agrega- concierne a la capacidad de hacer precisas las trayectorias: “Agredir un lugar habitado es una cosa, pero alcanzar objetivos específicos es una amenaza muy grave”.
Dejá tu comentario