Italia estancada: líderes no quieren alianzas ni nuevas elecciones

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La formación de un nuevo ejecutivo en Italia sigue estancada. Mientras se barajan distintas posibilidades de alianzas, los principales líderes políticos se encargan de descartarlas.

El líder del Partido Democrático Pier Luigi Bersani reiteró, en una entrevista al diario La Repubblica, su oposición a un pacto con Silvio Berlusconi para formar un gobierno estable. "Él ya tuvo la oportunidad de mostrarse responsable y siempre la desaprovechó", sostuvo.

"Llámelo gobierno minoritario o gobierno de objetivos, yo lo llamo gobierno de cambio", dijo en la entrevista el líder del centro-izquierda, que se dispone a presentar a su partido un programa de "siete u ocho puntos".

Dicho programa prevé una reorientación de la política europea de austeridad hacia el crecimiento, un aumento de las ayudas estatales, un recorte de los costes de la vida política (mediante una reducción a la mitad del número de parlamentarios y una baja de los salarios de los cargos electos), y promover el desarrollo sostenible.

En su entrevista, Bersani relanzó la oferta hecha esta semana al ex cómico Beppe Grillo, para colaborar con este programa de reformas concretas que van en el sentido de las exigencias de campaña del jefe del Movimiento Cinco Estrellas. 

Pero Grillo volvió a atacar a Bersani, al que acusó de intentar presionar a sus dirigentes con ofertas "para ser ministros y presidentes de Cámaras" en la próxima legislatura.

"Lo que estoy viendo en estas horas es como un mercado de ganado. Constantemente nos llegan ofertas, pero mi Movimiento, sus electos y sus simpatizantes no están en venta", precisó en su blog Grillo, el gran ganador de las elecciones políticas de esta semana en Italia.

Tras confirmar que no tiene intención de hacer alianzas con otros partidos, Grillo recordó que "el Movimiento está integrado por personas responsables que quieren un cambio radical en la moral pública de Italia. Detenernos es imposible, sobre todo a través de los 'jueguitos' de siempre del poder".

Por su parte, el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi sigue con sus problemas judiciales y compareció ante el Tribunal de Milán en el juicio de apelación por el caso Mediaset, en el que está acusado de fraude fiscal, y se declaró "totalmente ajeno" a los hechos que se le imputan.

"En el período 2002/2003 en el que se me atribuyen los hechos yo era presidente del Gobierno italiano y no me ocupaba de derechos televisivos", declaró el político conservador ante los jueces.

Berlusconi prestó declaración de forma voluntaria, según explicaron los medios de comunicación italianos, antes de que la acusación formulara su solicitud de pena.

Se espera, según las mismas fuentes, que en esa solicitud los fiscales pidan una confirmación de la condena emitida en primera instancia a 'Il Cavaliere' en este proceso, que era de cuatro años de cárcel y entre 3 y 5 años de prohibición del desempeño de cargos públicos.

Berlusconi manifestó estar "asombrado" por esa condena y señaló que la sentencia "fue una gran error".

"En lugar de recibir una medalla de oro del Estado por haber dado trabajo a 56.000 personas he sido condenado a cuatro años de cárcel y a la interdicción de cargos públicos", lamentó Berlusconi. 

Pese a la condena en primera instancia, el político conservador podrá beneficiarse de la ley sobre indultos 241 de 2006, por la que se le condonarán tres de los cuatro años de prisión, mientras la pena de inhabilitación para cargos no empezará a contar hasta que la sentencia sea firme, tras un eventual paso por el Tribunal Supremo.

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