El nuevo primer ministro italiano, Enrico Letta, mantiene nuevas conversaciones con otras figuras políticas para formar un gobierno de coalición, pero dijo que aún habían de superarse las diferencias con el partido de centroderecha del ex primer ministro Silvio Berlusconi.
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Berlusconi dijo que confiaba en que las diferencias entre los partidos rivales puedan superarse.
Tras dos meses de estancamiento político a raíz de unas elecciones no concluyentes en febrero, Letta, segundo del Partido Democrático de centroizquierda, afronta la presión de actuar con rapidez y conseguir formar un gobierno capaz de sacar a Italia de la recesión.
Letta completó una ronda de conversaciones con otros partidos el jueves y luego se encontró durante varias horas el viernes por la mañana con Giorgio Napolitano, que el miércoles lo designó primer ministro.
Se espera que pase el resto del viernes con negociaciones informales y podría anunciar sus ministros el domingo, antes de que abran los mercados financieros el lunes.
A principios de la próxima semana se realizaría la votación de confianza en las dos cámaras del Parlamento.
Entre los grandes temas que han de solventarse está la demanda del Pueblo de la Libertad de abolir y devolver el dinero del impuesto de la vivienda introducido el año pasado por el gobierno tecnócrata del saliente primer ministro Mario Monti.
Desechar ese impuesto para 2013 y devolver la contribución del año pasado ocasionaría un agujero de 8.000 millones de euros en los planes presupuestarios de este año y creará aún más problemas para las finanzas a medio plazo en los años venideros.
Sin embargo, en una entrevista con los periódicos italianos, Berlusconi mostró su optimismo de hallar una solución, diciendo al diario La Stampa: "Creo que las cosas se van a arreglar bien".
Letta ha declarado entre sus principales prioridades medidas como la creación de empleo y ayudar a las pequeñas empresas, además de reformar unas instituciones políticas ineficaces, incluyendo la ley electoral que condujo al fracaso en las elecciones.
También se ha unido al creciente coro de voces que han pedido un cambio en el mantra de austeridad de la Unión Europea, cambiándola por un mayor énfasis en el crecimiento económico y la inversión, una línea que el PDL de Berlusconi también ha impulsado.
MINISTROS
Más allá de temas políticos, la designación de ministros será un punto clave de discusión, ya que el PDL ha insistido en que el Gobierno debe estar compuesto principalmente por políticos de los principales partidos, en lugar de por tecnócratas.
Berlusconi ha presionado para que el ministro de Economía sea Renato Brunetta, combativo ex profesor de economía que actualmente es el líder del PDL en la cámara baja, en lugar del miembro del Banco de Italia Fabrizio Saccomanni.
Para él mismo, pidió participar en el grupo que decide las reformas institucionales e instó a una transformación del sistema electoral que incluya un jefe de Estado directamente elegido, al estilo del modelo francés.
El Partido Democrático ha estado a punto de la ruptura tras un motín la semana pasada sobre la elección del presidente de la república que forzó a Pier Luigi Bersani a dimitir como líder del partido.
Muchos integrantes del partido se niegan a aceptar un acuerdo de coalición con Berlusconi, su peor enemigo en 20 años, que ha apelado una sentencia de cuatro años por fraude fiscal y que también afronta cargos por pagar a una menor por mantener relaciones sexuales.
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