El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue trasladado este miércoles a un hospital privado desde la prisión federal de Brasilia para realizarse exámenes médicos, luego de sufrir una caída en su celda durante la madrugada del martes.
A pesar de que en un primer momento se le había negado el traslado, el exmandatario finalmente fue atendido en hospital DF Star de Brasilia.
Jair Bolsonaro fue atendido en un hospital y trasladado nuevamente a la prisión.
El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue trasladado este miércoles a un hospital privado desde la prisión federal de Brasilia para realizarse exámenes médicos, luego de sufrir una caída en su celda durante la madrugada del martes.
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El operativo fue llevado a cabo por la Policía Federal (PF), quienes lo escoltaron al hospital DF Star. El exmandatario llegó al centro de salud alrededor del mediodía, permaneció alrededor de cinco horas en el lugar, y regresó al penal por la tarde.
En el hospital se le realizó una tomografía computarizada, una resonancia magnética del cráneo y un electroencefalograma.
El traslado y las prácticas realizadas fueron autorizadas por el ministro Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal (STF), quien el martes se había opuesto a dicho procedimiento.
Su cambio de decisión se basó en un informe médico de la Policía Federal que señalaba que Bolsonaro había sufrido un leve traumatismo en la cabeza y una herida superficial en el rostro.
El expresidente fue acompañado en el hospital por su esposa Michelle, quien había expresado en redes la necesidad de una atención inmediata. Además, simpatizantes y los diputados Coronel Chrisostomo y Bia Kicis se apersonaron en el hospital para manifestar su respaldo al exmandatario.
Tras la atención, la Policía Federal emitió un parte médico en el que reportó que Bolsonaro se encontraba consciente, orientado y sin signos de déficit neurológico.
Finalmente, se realizó su traslado bajo estrictas medidas de seguridad y con indicaciones de discreción por parte del STF, para lograr un retorno seguro a la prisión.
El expresidente convive desde hace años con secuelas abdominales derivadas de la puñalada que sufrió durante un acto de campaña en 2018, episodio que motivó múltiples cirugías mayores.
“Ha pasado ya nueve meses de lucha y angustia con hipo a diario”, expresó hace poco su esposa, Michelle Bolsonaro.
La Corte Suprema lo condenó a 27 años de prisión por haber intentado aferrarse al poder tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La Justicia ya rechazó el pedido de su defensa para que cumpla la pena bajo arresto domiciliario, pese a los argumentos vinculados a su estado de salud.
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