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17 de septiembre 2014 - 21:59

La economía, clave en el referendo de Escocia

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Al igual que en la política, en el campo económico el referéndum por la independencia de Escocia genera una gran variedad de opiniones, que van desde argumentos que sostienen que los escoceses estarían mejor solos, con sus propios recursos naturales y humanos, hasta los que advierten sobre un inminente "agujero fiscal". Pero al igual que en el debate político, la incertidumbre reina en las cuestiones económicas, a pocas horas de la votación. 

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Los temas en discusión cubren un amplio espectro que incluye desde el turismo, niveles de precios, el sistema financiero hasta la emblemática industria del Whisky. Pero en ambos bandos de la división por el "Sí" o por el "No", existe un consenso sobre el potencial de las reservas de crudo del Mar del Norte y el impacto de una Escocia independiente en las finanzas públicas como cuestiones de suma importancia. 

"Nuestro análisis sugiere que un gobierno escocés independiente enfrentaría probablemente un déficit presupuestario relativamente más alto que el del Reino Unido en su conjunto," dijo a BuenosAiresHerald.com David Phillips, del Institute for Fiscal Studies en Londres. 

En la vereda opuesta, Graeme Blackett, co fundador y director ejecutivo de BiGGAR Economics Limited, una consultora con sede en Roslin (Escocia), afirmó que "las finanzas públicas escocesas son más sólidas que las del Reino Unido en su conjunto". Blackett reconoció que "al igual que las economías más avanzadas, las finanzas públicas escocesas son deficitarias," aunque se mostró optimista de que perspectivas de "crecimiento económico" alcancen para "borrar el déficit." 

Pero las cuentas públicas escocesas no serían las únicas en sufrir. "Si Escocia deja la unión, puede que al gobierno del Reino Unido se le dificulte hacer recortes en algunas áreas. Puede que se encuentre en una situación en la que deba afrontar el mismo nivel de gasto con menos contribuyentes," explicó Phillips. 

"En el Reino Unido, el gran cambio a posteriori se daría en la balanza de pagos, al perder las exportaciones de petróleo, o más precisamente, al tener que importar más," explicó por su parte el economista Shaun Richards desde Londres. "Ese es un tema clave ya que ya hay un déficit de cuenta corriente -4 ó 5 por ciento del PBI- y perder el petróleo empeoraría considerablemente esta situación", agregó. 

Los analistas concuerdan en que gran parte de los ingresos escoceses provienen del crudo del Mar del Norte, pero hay diferencias fundamentales respecto de las proyecciones sobre la evolución de las reservas. "Hemos visto a la campaña por el 'Sí' proyectar incrementos tanto en las reservas de crudo como en su precio, mientras que desde la campaña del 'No' argumentan lo contrario," explicó Richards. "Esto crea un problema ya que estas son proyecciones y no se sabe realmente qué pasará. Si suben, mejor para la independencia, y viceversa." 

Las cuentas públicas -y por tanto la viabilidad de una Escocia independiente- dependen en gran medida de estos pronósticos. "El déficit presupuestario on shore (sin contar el crudo) es de 8 mil millones de libras esterlinas (...) o sea, si los ingresos superan ese monto, es más probable que una Escocia independiente pueda contar con una base presupuestaria sólida, pero si son menores que eso, su posición será más débil," señaló Phillips. "El OBR (organismo independiente de control presupuestario) prevé ingresos cercanos a los 3 mil millones de libras esterlinas anuales para 2016-2017 en adelante, con una caída gradual con el paso del tiempo. Esto significaría para Escocia un agujero fiscal de alrededor 5 mil millones de libras al año", agregó. 

"El petróleo debería ser visto como un plus, más que como la base de la economía escocesa," señaló por su parte Blackett. "Con la combinación de recursos humanos, recursos naturales y las ventajas competitivas de varios sectores en crecimiento mundial, es difícil encontrar un país que tenga más potencial que Escocia. Sin embargo, este potencial solo podrá ser desarrollado con políticas que reflejen las oportunidades y preferencias escocesas," aseveró. 

Entre los argumentos de los que quieren que "las cosas sigan como hasta ahora" y los de quienes, por el contrario, sostienen que el pueblo escocés se merece el poder hacerse cargo de su potencial -y de sus debilidades- político y económico, reina la incertidumbre, al igual que en las últimas encuestas antes de la votación.  

"En todo esto subyace la incertidumbre, porque hay mucho que sigue sin estar claro. Por ejemplo qué parte de la deuda nacional va a corresponderle a Escocia (...) y la cuestión de la moneda tampoco está clara," subrayó Richards. "En resumen, el pueblo escocés va a votar sobre cuestiones económicas muy inciertas."

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