El austríaco Josef Fritzl, que durante 24 años secuestró y violó a su hija en un incesto del que nacieron siete niños, se enfrentó el martes a un vídeo-testimonio de su primogénita, en el segundo día del juicio contra el "monstruo de Amstetten".
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El juicio se reanudó a las 09H00 locales (08H00 GMT) en el tribunal de Sankt Polten, unos 60 km al oeste de Viena, a puerta cerrada para proteger la identidad de las víctimas.
Los debates podrían terminar antes del viernes, según lo previsto, de forma que el veredicto podría ser conocido el jueves por la tarde, señaló el martes el portavoz del tribunal, Franz Cutka, en una conferencia de prensa.
Cutka se negó también a revelar detalle alguno sobre la actitud de Fritzl, de 73 años, cuando vio el vídeo-testimonio de su hija y tampoco dio detalles sobre lo que los jueces le preguntaron al respecto.
"Josef Fritzl ya ha dicho todo", declaró poco antes de la apertura de la sesión el abogado del acusado, Rudolf Mayer.
En cambio, el rostro del acusado pudo ser fotografiado por primera vez el martes. El lunes, Fritzl había mantenido oculta su cara tras una gran carpeta azul ante los fotógrafos y la cadena de televisión austríaca ORF, la única autorizada a filmar su entrada en la sala de juicio.
Fritzl, que se declaró culpable de incesto, violación y secuestro pero rechazó los cargos de asesinato y esclavitud en la apertura del jucio el lunes.
En cuanto al testimonio de Elisabeth, que hoy tiene 42 años, este fue realizado en una grabación en vídeo de once horas de duración, cuyos primeros fragmentos fueron mostrados el lunes.
Ese testimonio grabado, en el que la víctima recuerda "el martirio inimaginable" infligido por su padre que la utilizaba "como un juguete", según la fiscal Christine Burkheiser, fue visionado parcialmente el martes por el tribunal, que lo seguirá estudiando el miércoles y el jueves.
Tras la lectura el lunes de las 27 páginas del acta de acusación, Fritzl negó la responsabilidad en la muerte en 1996, en el sótano de su casa de Amstetten (130 km al este de Viena) donde mantuvo secuestrada a Elisabeth durante casi un cuarto de siglo, de uno de los hijos del incesto al que habría negado atención médica exterior dos días después de su nacimiento.
La acusación de asesinato puede conllevar la cadena perpetua en Austria.
Al testimonio de la hija de Fritzl se sumó un testimonio de una hora un hermano de Elisabeth, Harald, que también fue grabado en vídeo, precisó el portavoz del tribunal.
Los jueces tendrán que contentarse con esos testimonios, dado que los hijos de Elisabeth y los otros hermanos de esta última se negaron a testificar, así como también se negó la esposa de Fritzl, Rosemarie, como les permite la ley austríaca.
Para apoyar la acusación de asesinato, el tribunal oyó el martes el informe de un experto en neonatología para intentar demostrar la responsabilidad de Fritzl en la muerte del recién nacido.
El juicio proseguirá el miércoles, a partir de las 08H00 GMT, en presencia de los 95 periodistas autorizados a seguirlo y con la intervención de la experta psiquiátrica, Adelheid Kastner.
En el informe de Kastner, del que algunos fragmentos se filtraron a la prensa, la experta determinó la responsabilidad penal del acusado si bien subrayó que sufre de problemas de personalidad.
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