Un estudio de la empresa AC Nielsen aseguró en el mes de febrero que el incremento de precios había sido mínimo, de apenas 0,5%, pero ya entonces los consumidores habían empezado a verle las orejas al lobo. Pocas semanas después, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) reveló los resultados del seguimiento de precios que había llevado a cabo desde setiembre de 2001: la vida se había encarecido en esos meses 3,6% y algunos servicios habían registrado subidas de hasta 10 puntos. Además de la evidente pérdida de poder adquisitivo que han sufrido los consumidores, el baile del IPC y el encarecimiento de la vida, tan en contradicción con las promesas oficiales, no han contribuido precisamente a fomentar la confianza de los ciudadanos. El pasado mes de junio, la Federación de Consumidores y Usuarios de Andalucía realizó una encuesta en todo el territorio nacional titulada «El consumidor y el euro». Los resultados revelaron que
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