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5 de abril 2006 - 00:00

Las petroleras temen gobierno nacionalista

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Lima (EFE) - Los inversores extranjeros en Perú, entre ellos, la petrolera española Repsol YPF, aguardan con cautela el resultado de la elección del domingo ante la posibilidad de que el futuro gobierno revise la política energética y cambie los contratos.

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El nacionalista Ollanta Humala, favorito en los sondeos de intención de voto para los comicios del 9 de abril, promete la intervención del Estado en los sectores estratégicos, entre ellos, los hidrocarburos, y la revisión de los contratos vinculados a grandes inversiones.

Con Humala, «se consagrará la participación estatal en el sector y se supeditará la libre disponibilidad de los recursos a los intereses nacionales», dice su plan de gobierno en su apartado sobre energía e hidrocarburos.

Su primer paso sería renegociar el contratode Camisea, el principal yacimiento de gas natural en Perú, que en 2004 comenzó a explotar el consorcio Transportadora de Gas del Perú (TGP), formado por las argentinas Pluspetrol y Techint, la surcoreana SK Corporation, la estadounidense Hunt Oil y la argelina Sonatrach.

Al proyecto se sumó en diciembre último Repsol YPF, con la firma de un convenio por el que comercializará en exclusiva cuatro millones de toneladas anuales de gas natural licuado, cuyo destino serán los mercados norteamericanos de los Estados Unidos y México. Para ello, la empresa española construirá y operará la planta de licuefacción de Pampa Melchorita, a unos 300 kilómetros al sur de Lima y que estará operativa en 2009.

Ubicado en la selva del departamento de Cuzco, Camisea cuenta con unas reservas probadas de 8,7 trillones de pies cúbicos, con un estimado de recuperación final de 6,8 trillones de pies cúbicos de gas natural y 411 millones de barriles de líquidos asociados (propano, butano y condensados).

Pero las cinco roturas registradas en el gasoducto desde que comenzó a operar han creado un debate ambiental, del que se han valido los candidatos presidenciales para exigir una revisión de lo pactado.

Humala, que ha tildado el Proyecto Camisea de «queso gruyere», planea modificar la Ley Orgánica de Hidrocarburos, con el propósito de que el gas satisfaga de forma prioritaria a la demanda interna, asegurando un horizonte a veinte años.

El favorito para ganar los comicios del domingo promete, además, una ley antimonopolio y tarifas más bajas acordes con los costos de producción y no sobre la base de los precios internacionales.

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